24 septiembre 2008
03 agosto 2007
Bodys

Terminaba de pensar en ciertos monosílabos y su obstinada manía de repetirse, de filtrarse. Y es que todo se filtra en la ciudad, todo se agita y descansa al ritmo de la ciudad. Terminaba, también, de cenar sustraído a la imagen de otra cena en donde un grupo de amigos brindaban por todos los “pitos” del mundo. Y esto era muy cómico porque las once de la noche es una horario más que aceptable para brindar por todas las pijas de esta tierra. http://www.icarodigital.com.ar/numero11/editorial/filtraciones.htm
Prendí un cigarrillo. Volví a pensar en las filtraciones, en la dinámica recurrente de los actos que ejercemos hasta el hartazgo, hasta el aburrimiento, y que tienen que ver con ese compás relojero de la ciudad. Compás relojero, ¡ja!...Me acordé, de golpe, de los juegos de la infancia: el juego de la oca... mueva las fichas en el sentido de las agujas del reloj. Todo reloj, todo circular. Diría, casi una obra de ingeniería suiza. Terminar de comer y prender un cigarrillo; terminar de hacer el amor para encender el mismo cigarrillo. Porque siempre es el mismo cigarrillo el que se enciende, siempre es uno existiendo en la simultaneidad de comer y coger fumando. Filtraciones que se esfuman y reaparecen. Compás de engranajes demandantes.
Parece extraño estar pensando en estas cosas porque uno asocia, por lo común, las filtraciones a las manchas de humedad en un techo o una pared. Y bueno, la ciudad es un poco eso, tiene algo de techo y de pared. Entonces, filtraciones de una ciudad cuya ceresita no resiste los humos y vapores que ella exuda. Humos parecidos al tiempo. Tiempo, vapores, humos y relojes perdidos para siempre porque siempre la ciudad nos los ha robado sin que terminemos de darnos cuenta. Pero ahí vamos de nuevo, provistos de una buena cantidad de “bueno”, “sí”, “no”, “claro”, “ahá”, “ bien”, “mal”, “¿así?”, que acumulamos como una maldición, como una medida de tiempo con la que nos entregamos a la idea de una vida de charlas en armonía.
No sé si logro hacerme entender, pero el lector sabe que, de vez en cuando, a uno se le da por pensar en estas cositas. Hecha la aclaración, continúo.
La verdad es que nuestra gramática es la sintaxis del amontonamiento de monosílabos .Monosílabos en los que había estado pensando durante la cena. Monosílabos mentidores, rencorosos como el último suspiro del día. Sintaxis del hipo que permite escuchar sin quedarse quieto a pesar de las sillas y las mesas y los manteles individuales, todo estático en su final diario. Sin embargo trato, en la medida de mis posibilidades, de estar desprevenido al canto de este lenguaje deslenguado. Por eso lo del desorden. Mi teoría es la siguiente: qué sentido tiene ordenar un ropero si para buscar una camisa, por poner un ejemplo, uno tiene que revisar entre los estantes y elegir la camisa que desea, con lo cual indefectiblemente el orden del ropero se altera.
Pero la idea que me llamó a todo este discurso eran las filtraciones de esta ciudad y el rumor de esos monos silbadores fingiendo en la mitad del placer.¡ Ah!, sí. Todo lo que fingimos por placer y lo que gemimos de verdad y lo que fumamos porque es lo que todo el mundo hace después de ciertos ejercicios como el amor.
En fin, hoy me di cuenta de que la vida es en sí un refranero popular. Uno juega con fuego hasta que se quema y puede pasar que nos quememos mal, muy mal. Estamos unos frente a otros cuando oímos la sirena de una ambulancia desplazándose, a toda velocidad, por la avenida. Espantados, pensamos en lo imposible de lo abundante. La cantidad insuficiente de ambulancias que con escasa suerte llegarán al final de una cena, al comienzo de un monosílabo que duele y se quiebra. Pensamos en la gracia atroz que posee el hecho de pertenecer a las filtraciones de la ciudad, de participar en sus inflexiones de borrador, de ser un sinónimo aburrido entre sus trópicos. Es así como se empieza a caminar. Es así como comenzamos a entender las filtraciones.
Conciliar la prevención y el ruego entre la resaca de una noche de diversos alcoholes. Remontar el día y crisparse de velas sucias junto a la tabaquera costumbre de fumarse con pasión de bestias, hasta que la ciudad nos separe y nos salve de comer, dormir, amar, charlar o desteñirse negociando la acumulación de comentarios y deseos parecidos al hecho de brindar por todas las historias comunes de este mundo.
Conrado Yasenza.
10 junio 2007

Los falsarios y la risa
Bueno, bueno. No nos pongamos tan formales e intentemos acercarnos a un tema que parece no gozar de la seriedad que este tiempo de carencias impone. Hablemos, entonces, de LA RISA.
Puede uno comprender un fenómeno como el de la risa, puede reconocérsela en su manifestación acústica, digamos sonora, ante algún hecho o situación que nos genera cierta sensación de alegría, comicidad y, por qué no, frente a cualquier acontecimiento no del todo feliz. Pero, más allá de intentar el abordaje comprensivo del fenómeno, la risa cumple una función, tiene un sentido y como tal excluye otras posibilidades de uso o expresión, lo cual favorece la idea de que uno ríe bien y mejor. La función a la que me refiero es la de producir la chispa lúcida que nos moviliza y activa ante, por ejemplo, un temor incontenible y paralizante; temor que se manifiesta hoy bajo la forma del desencanto productor de un frío homogéneo. Ése es su espíritu de época. Y, para aprovechar ciertas condiciones climáticas o térmicas facciosamente elaboradas, los generadores fácticos de tal estado de ánimo, junto a sus obsecuentes divulgadores, trabajan día a día, grado a grado, para filtrarse de modo amistoso entre nosotros, con la sola intención de bloquear el sentido real de la risa. Tergiversar su función es la meta, y por añadidura, ensombrecer la percepción de los hechos; opacar la realidad. ¿Cómo lo hacen?. Bueno, podríamos decir que utilizan un método cuyo eje es la multiplicación de la risa hasta transformarla en un eco aturdidor y constante. Esta operación, con su correlato reverberante, deviene del uso discrecional de tan digna manifestación del espíritu humano. Así, el acto de reír se convierte en un vehículo de la obviedad y, como consecuencia, su función se anula, es decir, uno queda risueñamente paralizado. ¡Vaya alegría la de sonreírse todo el tiempo y por cualquier cosa!. El riesgo es claro: se puede caer en la más profunda de las tristezas, en el más hondo compromiso con el festejo de las hienas.Vale decir que los efectos del uso indiscriminado de la risa son ilustrables a través de la figura del hiperquinético idiotizado, ser éste de doble faz, de doble rostro. Por un lado el hiperquinético nos ofrece su perfil más carismático. Por el otro, busca con firmeza captar nuestra complicidad en su cruzada contra la risa.Pero volvamos a la acción de reírse para intentar definir su origen con mayor precisión. La risa se diferencia del llanto por oposición y negación, y así, por lo general, se define. Pero cuando todo es risa, incluido el llanto, como lo pretende el hiperquinético idiotizado, la risa se auto-anula, se transforma en el modelo de felicidad del buen príncipe. Y hacia allí vamos, señores, porque todo va mejor si uno es acompañado por taimadas caravanas y trenes de felicidades y risas estudiadas hasta el más ínfimo tic o guiño. Todo va mejor si los sondeos y el marketing indican altos porcentajes avalados por la risa cortesana. Es aquí donde arribamos a una etapa fundamental, en la que actúan con esmero y fervor beligerantes, los productores y divulgadores del actual frío homogéneo (nuevas normas para viejos premios y castigos). Entonces todo se publicita porque todo es cartel, incluso la risa. Es así como vamos construyéndonos un modo de comportamiento publicitario. Y este es el momento crucial: la risa se ha vuelto un slogan. Han fotografiado un país de maravillas y nos lo venden cotidianamente (el infierno está encantador). No importa que más allá de esta ensoñación visual exista un país maravillosamente poblado de villas en emergencia eterna; un país olvidado y saqueado; un país al que le robaron la risa y le pusieron una sonrisa de cotillón, y encima ajena. No, nada de esto importa. Lo que sí es de relevancia para esta época de relajo óptico es sonreír, aunque por lo bajo se oigan sones de carcajadas ahogadas.Pero no vaya usted a confundirse, amigo mío. No vaya a utilizar la risa para descubrir cómo nos es negada entre sombras y prescripciones mediáticas. No vaya usted a cometer el bestial pecado de saber que la risa es una loca endemoniada que nos recuerda el por qué de reírse; que nos susurra al oído, con una delicia filosa, que esta manga de atorrantes disfrazados de estadistas, palafitos verdes u oligarcones de feria, están así de perversos porque hace rato que no pueden reírse de nada.No lo olvide, amigo mío. Que Frankestein está vivo y anda de paseo por Argentina.

En una película que ví hace poco y por casualidad, Milagros Inesperados, Tom Hanks se pone en la piel de un jefe de policía encargado del pabellón de una cárcel del condado de Could Montain, al cual se destinan aquellos reos que serán ejecutados en la silla eléctrica. Bien, el caso es que un buen día un gigante negro es derivado allí por un supuesto crimen; digamos que, de entrada, al jefe le cae bien, y para qué hablar cuando milagrosamente el negro le cura una tortuosa infección urinaria. Entonces El Jefe decide averiguar qué es lo que pasó con la investigación del caso del señor Cofy (el negro), y da con el abogado que lo defendió. Intenta sonsacar si el letrado cree o no en la culpabilidad del señor Cofy, y es entonces cuando el mismo se despacha con la siguiente parábola: los negros son en cierta forma como los perros comunes, uno no sabe bien para qué sirven pero se acostumbra a su presencia y los quiere; y les da de comer hasta que no se sabe bien por qué, el perro enfurece y muerde, ataca, mutilando la serena integridad de nuestra familia. Es ahí cuando no cabe preguntarse el por qué de su furia, de su ataque artero e inesperado. Sólo resta tomar la escopeta y volarle la cabeza.
Bien, ustedes se preguntarán a qué viene esta mala sinopsis de un episodio de la película. Bueno, es que me preguntaba en estos días si la intensa campaña de criminilización de la pobreza, encabezada por los grandes medios de comunicación y sus periodistas, y pergeñada por empresarios, empresarios devenidos políticos, políticos camaleónicos, banqueros y toda esa inquietante masa que conforma lo que Foucault denominó la microfísica del poder, digo si esta criminilización del pobre no está dirigida a exacerbar los ánimos siempre bien dispuestos de nuestra bendita clase media, para que de esta manera sea ella la que se convierta en vocera oficial del discurso del poder y pida lo que aquellos que mutan y transmigran de posición, como el poder mismo, pretenden convertir en un acto contundente y demoledor. Esto es: de una buena vez, y para siempre, alguien reprima a esa gran franja de nuestra población que ha sido condenada a la pobreza eterna. Que alguien ordene – cumpliendo el mandato de la gente con sentido común, de la buena gente – moler a palos o matar a tiros a aquellos elementos antis
ociales que piden poder vivir y no morirse de hambre e infortunio en esta inmensa orfandad.Si, si, ya sé..., luego nos arrepentiremos por los muertos, y se dirá que no queríamos que los matasen; que sólo queríamos orden, sólo buscábamos disuadirlos para que se retiren hacia sus villas bonaerenses o capitalinas, pero no que los matasen, Dios lo permita!!!. Y también sé que cuando pase el tiempo y el olvido vuelva a matar a los muertos, cuando nos corten las calles y no podamos llegar a nuestros precarios trabajos – porque los nuestros son precarios, no como los de los propaladores discursivos del poder, y menos aún el ¿trabajo? de aquellos que se aferran a la ineludible sed de sangre del mismo – decía, que cuando lleguemos a nuestros precarios trabajos, pediremos la cabeza de esos vagos e inmundos piqueteros, o lo que sean; ya no importa. Porque en definitiva, los pobres son esos perros negros que aprendemos a soportar dándoles alguna migaja de lo que no comemos, cediéndoles algún viejo atuendo que ya no vestimos, hasta que esos mismos pobres enloquecen y salen a la calle, y se juntan tratando de darse una identidad que han perdido, y cortan las calles tratando de volver a ser sujetos, a ser seres humanos visibles y no los desaparecidos de la democracia. En fin, pediremos que alguien empuñe la escopeta por nosotros y le vuele la cabeza a esos negros perros callejeros que han mordido la generosa mano de las dádivas – o ni siquiera eso.
Posdata para necios: luego, podremos seguir discutiendo sobre las innumerables infiltraciones en los movimientos sociales; podremos discutir, en estériles debates televisivos, radiales o gráficos, acerca de quién de los representantes del movimiento piquetero nos cae mejor – y le cae mejor al gobierno; o si ninguno nos viene en gracia. Se seguirá ejerciendo el periodismo de oreja urgida por la última noticia (no por la información); asistiremos al discurso de la zona liberada como si ésta no implicase todo el territorio nacional, además de una práctica política e institucional habitual. Seguiremos discutiendo el rol del Estado, que delega sus funciones en las tan mentadas ONG. Seguiremos caminando como zombis que no terminan de aceptar que habitan un país sitiado por el hambre, la miseria y la eterna presencia de la muerte.
Por Conrado Yasenza
08 diciembre 2006

Ilustración: Pablo Patza
CAVIDADES
Carlos había salido a caminar un rato para despejarse de la visita ociosa de sus fantasmas. Era tarde y la noche se ofrecía como un cofre cálido, listo para ser abierto. Sentía el cansancio del día trabajado, pero la idea de una vuelta por ahí no era mala. De las cinco o seis fumigaciones hechas - no recordaba bien el número, y hacer una balance en medio de la caminata no le resultaba placentero - sólo pudo cobrar una, la del bolichito de minutas “El Gallego”, a no muchas cuadras de su casa. Poca guita.
Paró en un kiosco y compró un atado de Marlboro. Quitó la cintita dorada que libera al paquete del plástico brilloso y rompió el papel metálico por un extremo. Cuatro circulitos planos muy blancos, asomaron a la vista de Carlos. Tiró de uno de ellos hasta sacar el cigarrillo por completo. Lo prendió con ganas, le dio una bocanada bien fuerte y aspiró profundo. La ansiedad aflojó. Caminó tres calles hacia arriba por Avenida La Plata, y entró a un bar que frecuentaba en noches de fantasmas y cielos parecidos a la oscuridad misma.
Se acercó a la barra y le pidió al barman un Criadores; basura, pero la economía de sus bolsillos no daba para más. Buscaba compañía. Una mujer, a pesar de la fatiga, era lo que necesitaba; y el kerosene que acababa de tomar aumentó su deseo de ampliar el programa, echándose un buen polvo, si fuera posible. Su mirada recorrió todo el bar. No había mucha gente pero en una mesa, hacia el fondo del bar y cerca de los baños, la vió, sola. Volvió a pedir un whisky - ese asqueroso líquido bilioso parecido al whisky - y se dirigió hacia la mesa en la cual ella se encontraba tomando una cerveza. Su aspecto era bastante común: una linda flaquita de unos veintidós años, de pelo castaño, con ropa más o menos a la moda y aire desinteresado. Parecía una de esas chicas de clase media venidas a modernosas rebeldes.
Ya parado frente a ella le dijo - Hola, soy Carlos, ¿puedo sentarme?. Ella, apenas levantando levemente su cabeza, contestó - Y qué, Carlos es tan anónimo como llamarse Raúl. Si querés, sentate.
Carlos tomó por el respaldo la silla de madera, la acomodó de perfil y se sentó. Ella seguía sumergida en su vaso de cerveza, sin mirarlo.
- ¿Qué hacés ? - le preguntó.
Ella, aún sin mirarlo, le contestó - Soy prostituta - y se ríó de costado.
- ¿Así que sos prostituta?, bueno, entonces bárbaro, porque estoy con unas ganas terribles de echarme un fierrazo.- le dijo Carlos sin mediastintas.
Ella se mantuvo indiferente, sin erguir la cabeza, como si estuviera pensando qué contestar. Luego de tomar un trago de cerveza lo miró fijo a los ojos, y levantándose muy despacio de su silla susurró - Sos un pelotudo.
Él, todavía sentado de perfil y viendo que ella se disponía a irse, hizo un comentario como al paso - Sí, soy un pelotudo, pero quedate a tomar algo. Esta noche me siento algo perseguido y no quiero estar solo. Yo te invito, dale.
Ella se sintió por un momento desorientada. No sabía qué hacer ni qué decir. Había estado muy tranquila, tomándose su cerveza, cuando el tipo irrumpió, haciéndose el canchero como en una de esas películas yanquis donde el protagonista, por lo general desprolijo y con cara de raro, se levanta a alguna de esas chicas en busca de aventuras.
- Mirá,... le dijo ella - yo también tengo mis noches y mis mambos. Ahora, si lo que vos buscás es coger te equivocaste mal... A mí me va hasta ahí... ¿Entendés?.
Carlos le volvió a pedir que se sentara y pidiese algo de beber. - En realidad - dijo - sí, tengo ganas de coger. Pero pará de insultarme y sentate, que también quiero charlar. No es volazo lo de que ando medio perseguido; se llama estar solo y es muy común, además de aburrido. Después te invito a mi casa.
Carlos mentía, y también sabía que lo hacía mal pero con convicción. Sentirse solo era habitual en él, y el hecho de buscar a alguien para pasar la noche era igual de común.
Ella, apoyando sus brazos en el borde de la mesa y bastante irritada por lo vulgar de la situación, le dijo alzando apenas el tono de su voz - ¿Quién te creés que sos, loco?. Te sentás acá y me hablas de coger, y me invitas a tomar algo juntos. Vos estás rechiflado.
- Carlos respondió - Algo chiflado estoy, pero no soy peligroso. Ya te lo dije, hombre solo y a la vista. Dale, esto no da para más. ¿Venís a mi casa?.
Ella lo miró por última vez, como empezando a disfrutar del inicio de algo parecido a un juego, atraída por la clara soledad de Carlos.
Contestó - Bueno, vamos
Salieron juntos del bar y fueron para la casa de Carlos, caminando. No se hablaron ni se miraron hasta llegar a la puerta del edificio donde él vivía.
- ¿Entramos? – dijo Carlos.
- Bueno, entremos.
Tomaron el ascensor y bajaron en el piso ocho. Recorrieron un largo pasillo recto, con ventanales que daban a un patio interno, y luego giraron hacia la derecha hasta llegar a la puerta en la que se observaba, atornillada al enchapado de madera, la letra “D”. Carlos abrió la puerta de su departamento. Estaba algo desordenado y con los platos sucios del día anterior. Ella miró de reojo. No dijo nada y entró. Se acomodaron en una mesita cuadrada que se hallaba en el ambiente principal. Sobre ella un cenicero. Carlos ofreció algo de tomar y ella dijo que quería un té. Carlos fue a la cocina, llenó de agua una vieja pava, similar a las que se usan en los campamentos, encendió la hornalla y tomó dos tazas y dos saquitos de té. Los llevó a la mesa y esperó a que el agua hirviese. Mientras tanto, ella observaba todo: la ausencia de sillones, la escasez de artefactos. Sólo pudo reconocer un contestador, un viejo televisor con una video arriba y algo semejante a un centro musical. Carlos volvió con la pava y preparó los dos té.
Ella preguntó - ¿En qué trabajás?.
Carlos contestó - Soy fumigador. Digamos que hago limpiezas, o si querés, ayudo a mantener el ecosistema. Es decir, algo parecido a un ecologista.
Ella se rió, con ganas, como entrando en confianza. Estaba en un departamento extraño pero no tenía miedo. La situación no le resultaba ya tan absurda. Comenzó a sentirse dueña de lo que ocurría . Pensó que, tal vez, desde el principio dominó la situación. Carlos le parecía un tipo algo raro pero no peligroso. Mas bien, alguien solo, muy solo, como él mismo se había definido. Y esto le otorgaba cierto aire de supeioridad sobre él. Terminó de un sorbo el té y se estiró en la silla. Carlos la miraba. Sus ojos revelaban que ya el tiempo y las ganas pedían irse hacia la habitación contigua, hacia ese pequeño cuarto que era su dormitorio, el dormitorio de Carlos. Ella, entonces, comentó sin pasión alguna... -Te dije que lo de coger me iba hasta ahí. Y hoy, me va menos. Ok.
Carlos la miró con ojos de revancha y contestó: - Está bien, si no te va, podés ir yéndote.
- ¡Estás loco!, es muy tarde. Mejor me quedo y mañana me voy.
Ahora, Carlos sí parecía haber perdido el control. No supo que contestar. Lo único que sintió conservar fue ese espíritu de revancha, esa espera del que no esperaba nada y algo encontró.
- Mirá, yo duermo en el dormitorio y vos acá en el living, en un colchón- propuso ella, con firmeza, ya con total certeza de dominar lo que estaba pasando.
Carlos se irritó... - Vos sí que estás loca, ni te conozco, no sé ni siquiera tu nombre y te voy a dejar dormir en mi cama. Mirá si mañana me levanto y me afanaste todo.
Ella también comenzó a irritarse y repuso... -Vos pensás que yo te puedo afanar. Si no tenés nada.
- No sé, loca, pero ésta es mi casa y si te querés quedar, dormís conmigo en la cama. Se acabó.
Ella sintió que el juego se había vuelto interesante, a pesar de lo histérico y patético del momento.
- Mirá, me voy a quedar y voy a dormir en tu cama. Por lo del nombre no te preocupés, me llamo María. ¿Más datos?... bueno, estudio Antropología en la Universidad de Buenos Aires. ¡Ahh!... y además tengo una manía o fobia, o no sé bien qué... No soporto a nadie al que le falte algún diente. Es algo que me dá asco, rechazo.
Carlos se sintió herido, burlado por María, la situación y porque, para colmo, a él le faltaban algunas muelas de atrás.
Se fueron a acostar y ella no cedió, ante la insistencia de Carlos, al fierrazo con el que él se presentó en el bar. María se durmió y Carlos, con bronca pero ya sin entusiasmo - la había mirado bien y la verdad era que no lo calentaba un carajo - se incorporó, sentándose en el respaldo de la cama. No podía dormir y de a poco lo fue ganando, nuevamente, la idea de que María lo pudiese robar.
Se dio máquina toda la noche; se paranoiqueó y no pudo cerrar un ojo.
Ya de mañana, Carlos se levantó y fue al baño. Meó. Volvió a la pieza y se detuvo en la respiración profunda de María. Su sueño era pesado, sereno. Quiso despertarla y ella murmuró que estaba muy cansada, que quería dormír. El insistió y ella, algo más despabilada, le dijo que se fuera, y que cuando se levantara, se vestiría para marcharse y olvidar así todo el malentendido surgido la noche anterior. Carlos mantenía intacto, junto al cansancio, aquel aire de desquite; aquel cuidado deseo de revancha.
Comenzó a acariciar la entrepierna de María, suave, muy suave. Ella empezó a moverse, a relajar sus músculos, a respirar ya no tan pesadamente. Su cuerpo insinuaba una agitación creciente. Carlos seguía jugando por la entrepierna de María, paciente, seguro. Ella empezó a contorsionarse; arrugaba y desenvolvía su cuerpo, cada vez más agitada su respiración. Carlos introdujo su dedo mayor. María gimió un por favor. Carlos la penetró con el pene bien erecto, colmado de vulgaridad y autonomía. Ella era ya una exitación rabiosa. El la acompañaba, sólo eso, la acompañaba, sin pasión. Ella sudaba y gemía entre sollozos.
María comenzó a estremecerse, a golpear la cama y a él también. Sus labios y su rostro languidecían. Carlos, acompañaba, sólo eso, acompañaba. María gimió el preanuncio del final, produjo un alarido ahogado y gimió más fuerte todavía, y grito hasta el paroxismo. Carlos, entonces, dejó que su pene estallara, y mientras descubría el rostro de su bronca, las facciones sanguíneas de la revancha, arrimó con sutileza su cara a la de María, abrió lo más grande que pudo la boca y, junto a un aullido de celebración consumada, dejó que ella viera las oscuras cavidades que en otra época habían sido habitadas por sus muelas de atrás.
CY
29 noviembre 2006

Poema inédito de Juan José Hernández
Agradezco la gentileza del poeta y novelista Juan José Hernández por brindarme el poema que se reproduce a continuación.
EL VENTILADOR
Afuera, la siesta
de plomo agobia
las begonias en macetas.
Bosteza un gato.
En las cornisas del patio
arrullan unas palomas.
Dentro del cuarto
aspiro
el aroma moreno
de tu cuerpo desnudo
y anhelante.
Animal del deseo,
sigilosa pantera
que de un salto me atrapa,
jadea
y me lame la cara con unción.
(El cuarto a oscuras,
sofocante el calor).
Después, con el sosiego,
el sueño y las balsámicas
ráfagas de aire
del ventilador.
Juan José Hernández
23 noviembre 2006

En esta dulce tierra
Auscultaciones importadas por tiendas de sábanas abrazadoras que levantan a los astros de su siesta, de sus anchas almohadas lila mientras se rompe el razonamiento que padecemos austeramente, digamos, casi solemnemente frente a lágrimas desiertas, sin profundidad, sin hilos que trasvasen los desolados ríos de la noche y sus filamentos. Esta es nuestra tierra afincada en la perduración que crece desintegrándose cuando avanza ofuscada por su intestina lucha; cuando la astucia es un hallazgo definitivo y vapuleado; un calor que apelmaza y aturde para languidecer súbitamente, y súbitamente volver a trepar, trepanando el dolor que se recoge en espejadas semblanzas de pupilas que exigen ver más allá de las dádivas.
Qué ozono pútrido el de estas superfluas y temiblemente egoístas o perversas, contiendas nacionales; qué territorios vaciados de sus minerales ofendidos. Se diría, sin temor al absurdo o la parodia, un territorio lleno de agujeros bien planchados y con sus correspondientes polillas hibernando para más adelante despertar y minar con, por ejemplo, diversas sustancias químicas, el pavimento vetusto y endeble de un Estado afianzado en arcanas formas de representarse y representarnos.
Porque aquí, en esta dulce tierra, todo es cambiable, comerciable y hasta la angustia y los deseos son mercantilmente mensurados por ojos reducidos a mirillas empañadas por aquel usado recurso de la astucia sin fin.
Entonces canjeemos nuestros saldos amarillos por berretines de feria, por estratagemas para perejiles; canjeemos nuestras ganas de comprender qué demonios pretenden hacer con lo que queda de esta dulce tierra, por la idea del país normal, ya que éste es un país normal porque, dicen, en los países normales pasan las mismas cosas que aquí ocurren. Canjeemos las ganas de calefaccionarnos en invierno por la sensación térmica de nuestra imaginación delante de la estufa ? en el mejor de los casos, es decir, un privilegio -; canjeemos nuestras intenciones de tener luz en la noche invernal por el encantador efecto visual de lamparitas de bajo voltaje con forma de velas ? un toque de distinción y romanticismo, por favor -. Pensemos que comer, educarse y trabajar son conquistas nuevamente conquistadas por el olvido ? por lo menos, para más del 50 por ciento de los habitantes de nuestra dulce tierra-
En fin, pensemos que en nuestra dulce tierra ahora sí somos soberanos porque pagamos nuestros impuestos y servicios sin que nos importe demasiado que los Entes reguladores funcionen.
Pensemos que esta época es más ordenada que la anterior, y que se comporta mejor, casi como en todos los países normales, y que no todo tiempo pasado fue mejor. Pum, Pum, Pum. Pum, pum, pum. Banderitas y fotos del mejor país del mundo, con último escalón del infierno incluido!!!
Pensemos en el abanico de posibilidades para abordar la realidad que esta época nos ofrece.
Pensemos que cuando la época se desnuda, en nuestra dulce tierra, exhibe justamente eso: su desnudez arrasada por perfumes y paños fingidos en menstruaciones retóricas; desnudez que perdió las fragancias, los pájaros, las bestias, los latidores corazones. Qué cantidad de huesos mal usados por el tiempo y las mentiras prometidas!!!!.
En fin, pensemos que estas cosas ocurren aquí porque, dicen, pasan en todos los países normales del mundo.
Por Conrado Yasenza

LA CAVERNA DE LA REALIDAD
¿Sigue siendo válido leer los diarios o mirar noticieros de televisión cuando sabemos, ya con una certeza casi infalible, que el poder está siempre por detrás ? o por delante ? de las grandes corporaciones de la industria de la desinformación?. Y cuando me refiero a poder, me estoy refiriendo concretamente al poder económico, a quien si no, y a todos aquellos que le dan sustento arquitectónico y urbanístico. Entonces, ¿es evitable no entrar en el campo de las producciones de sentido de estas corporaciones económico-comunicacionales, y así construirnos una imagen de la realidad?. Y qué realidad es esa que inexorablemente elude el análisis crítico y nos ofrece un universo de 24 horas de información. Alejandro Dolina lo expresó con justeza en uno de esos programas del canal de las noticias sin fin: ?los canales informativos están condenados fatalmente a la repetición.?. Y en la repetición no hay lugar para el análisis crítico, sino espacio para opinadores de todo fuste y calaña. Y entonces, si el análisis crítico está ausente de los medios masivos lo que sucede es que nos absorbe una distorsiva cinta de moebius en la que quedamos atrapados como quedaban los insectos de nuestra niñez en las viejas lámparas de luz violeta. Es decir quedamos confortable y paranoicamente presos de un microondas comunicacional que refrita el sagrado recorte de la realidad y nos deja alelados y temerosos. Y ya sabemos: el miedo no es tonto, pero el terror es asesino. Porque el terror es la profundización de un temor que nos desborda, nos invade y que termina dejándonos gravemente idiotizados. El miedo paraliza, el terror mata e inhibe la necesidad de indagar sobre nuestros verdaderos conflictos sociales, sobre nuestra propia vida; desactiva interrogantes y promueve la sociedad del entretenimiento y el consumo, que es lo que difunden hoy los medios masivos de comunicación.
Cuánta soledad rondándonos. Si hasta ya es común oír hablar a todo el mundo periodístico-televisivo de una antigua pastilla paliativa de la angustia, el Rivotril, como si hablasen de chupetines de colores recién descubiertos.
Entonces digo, y sin dudarlo: el periodismo no está en los medios masivos de comunicación. Y si se encuentra allí, está muerto. El periodismo está en todas aquellas publicaciones y personas que vuelven a la calle, que se sumergen en el oro y el barro de la realidad e intentan sacudirla, cambiarla aunque parezca utópico. En todos aquellos que creen en la literatura, la poesía y el arte en general. Es decir, en todos aquellos que creen en la vida. Y esto es una verdad de perogrullo: Qué eran, además de excelentes periodistas, González Tuñon, Arlt, Nalé Roxlo, Walsh, Raab, Briante, Soriano y tantos otros que injustamente olvido ahora. Eran, por sobre todas las cosas, seres sensibles que perseguían la belleza y la verdad en lo que hacían, más allá del periodismo, y dentro de él también. Así es que lo repito: El periodismo de las grandes empresas comunicacionales está muerto, aunque vendan miles de ejemplares y las pequeñas publicaciones, con sus gentes, desaparezcan en un corto o mediano plazo. La corporación informativa ha pactado sólo con sus propios intereses, que no son otros que los del poder económico, y lo saben, como también saben que los pactos se pagan. Y como también sé que estas palabras tienen un costo; me lo han advertido.
Pero como dice Artaud en su Carta a los Poderes: ?... El deber del escritor, del poeta, no es ir a encerrarse en un texto, un libro, una revista de los que ya nunca más saldrá, sino al contrario, salir afuera
para sacudir
para atacar
a la conciencia pública
si no
¿para qué sirve?
¿Y para qué nació?
Por Conrado Yasenza
08 julio 2006
El cristo amarilloOfrecemos aquí una selección de poemas de Jacobo Fijman, poeta nacido en Besarabia ? Rumania ? en 1898, y fallecido en Buenos Aires en 1970, tras pasar casi veinte años recluido en el Hospital Neuropsiquiátrico Borda. Fue también violinista, pintor e integrante, junto a Macedonio Fernández, Eduardo Mallea, Oliverio Girondo y Raúl González Tuñón, entre otros, de la mítica revista Martín Fierro. Injustamente olvidado en su tiempo y mal recordado en la actualidad, vaya esta caprichosa selección como un sincero acto de justicia que ?equilibre tantas de nuestras maldades?.
De Molino rojo
Canto del cisne
Demencia:
el camino más alto y más desierto
Oficios de las máscaras absurdas; pero tan humanas.
Roncan los extravíos;
tosen las muecas
y descargan sus golpes
afónicas lamentaciones.
Semblantes inflamados;
dilatación vidriosa de los ojos
en el camino más alto y más desierto.
Se erizan los cabellos del espanto.
La mucha luz alaba su inocencia.
El patio del hospicio es como un banco
a lo largo del muro.
Cuerdas de los silencios más eternos.
Me hago la señal de la cruz a pesar de ser judío.
¿A quién llamar?
¿A quién llamar desde el camino
tan alto y tan desierto?
Se acerca Dios en pilchas de loquero
y ahorca mi gañote
con sus enormes manos sarmentosas;
y mi canto se enrosca en el desierto.
¡Piedad!
Mortaja
Por dentro;
atrás el rostro.
¡El pasado aniquila!
¡Es en vano que encuentre una herradura
en el estanque turbio de mi imaginación!
El árbol ha cubierto de palomas
mi soledad; pero es en vano
Desnudo
siempre estoy como una llanura.
Para buscar un cerro
miro las multitudes.
Estoy siempre desnudo y blanco;
Lázaro vestido
de novio;
una mortaja viva
entre el ayer eterno
y el eterno mañana;
una mortaja viva
que llora en mi garganta.
EL ?OTRO?
Tarde de invierno.
Se desperezan mis angustias
como los gatos;
se despiertan, se acuestan;
abren sus ojos turbios
y grises;
abren sus dedos finos
de humedad y silencios detallados.
Bien dormía mi ser como los niños,
y encendieron sus velas los absurdos!
Ahora el Otro está despierto;
se pasea a lo largo de mi gris corredor,
y suspira en mis agujeros,
y toca en mis paredes viejas
un sucio desaliento frío.
¡La esperanza juega a las cartas
con los absurdos!
Terminan la partida
tirándose pantuflas.
Es muy larga la noche del corazón.
Vísperas de angustia
Atmósferas de marasmo despedazan mis ademanes.
pasos furtivos
en los malditos huecos de mi ser;
desolaciones alteradas.
Azar; ideas fijas.
Revolotear de músicas celestes.
¿Vísperas de una nueva angustia?
Sospechas.
Soy de los que no vuelven, hermanos míos.
Atmósferas de marasmo
en torno del más fragante pino.
Amor, alégrame el camino.
¡Los fuegos fatuos!
¡Quebrantaré la vida por mi vida
por el imposible contacto de la eternidad!
Pasos furtivos
en el hueco de mi ser;
yo soy el prometido, el anunciado.
Revolotear de músicas celestes.
Molino
Los molinos de imágenes, caminos sin puntos de vista.
Ahora vivo detrás de mi mismo.
Ventanas sobre los astros.
¿Duermen los pastores?
Semblantes contraídos en cera derretida
sobre los muros.
Fogatas.
En pasos de alta voz riñe un humor de perros.
¡Aquí no hay un solo corazón alegre!
Leña húmeda de los crepúsculos eternos.
El dolor es un agua que no se pierde;
pero nosotros nos hemos perdido
como en un gran tonel
de contratiempos sordos, fijos, duros.
Rincones que se enfrían
como un cadáver, en la estancia.
Aurora
en que escupe la rabia más absurda.
Se ha torcido el puente, como una mueca.
Alcohol; salario de estrellas.
Murmuradores a granel.
Silencio entorpecido;
Ah, si ladrara un perro.
Se encaminan las quejas de los Nadie.
¿Duermen los pastores?
Señales; imágenes y muros.
Ruidos de establo;
y se abren más ventanas, pero blancas.
Inopinadamente...
Antigüedad
Oh los gozos profundos, los inviolados gozos,
Agua de soledad
Que guardan los caminos!
Alma, corazón,
Danza en los anillos
Del día que llega.
Danza en sus huertos.
Goza de sus vinos.
Las albas nuevas
Rompiendo límites mojan la Nada;
Cantan los puentes en el universo.
En las albas más nuevas humedezco mis ojos;
¡En los soles más nuevos humedezco mi boca!
Suenan los vientos
Las zarabandas
De sus tambores
Asperos, fuertes,
Libres, salvajes
Y puros.
El alma del mundo es como un pájaro herido
Que sangra en el amar.
Antigüedad del mundo, desolación del mundo;
¡Danza en mi corazón la más roja lujuria,
La más roja alegría,
La más roja esperanza!
¡Danza las danzas
Más sueltas y alocadas!
Sálvate, mundo mío,
Desatando infinitos.
Apaga tus fríos
Y enciende tus arenas
En la primavera
Y en el sol.
Pon en mi soledad los pies ligeros
De tus dichas.
Gira tus estaciones
Sobre las nuevas eras.
Iniciadas en angustias, en dolor y en espanto
Abro mis manos rojas de semillas.
¡Puedo ser un gran sueño; puedo ser el gran sueño de una raza!
Oh música sagrada: sobre los nuevos puentes
Danza tus retornos.
Cena
Cenas de mi soledad en hosco abatimiento;
eterna como dios, profunda de universo,
¡He sido el más ausente: el juntador de formas!
Cenas de mi soledad...
El sudario más frío es uno mismo.
¡Buscar y qué buscar!
¿Encrucijadas puras donde zapatean los truenos
en un constante mediodía?
Cenas de mi soledad en hosco abatimiento.
Pan y sal. Lamentos.
Piernas que saltan; salidas del cortejo;
Vacilación de luz que viene abajo.
¡Extremaunción de un armonioso herrero!
Ir; pero no ir nunca;
en algodón de olvido sumir todos mis días.
Anuncios que se deslizan;
canción de gallos en la mañana azul de mi esperanza
continuación de tiempos fundamentados en dolor.
Fui un desaparecido, el más ausente:
el juntador de formas.
Amanecer desentonado...
De Hecho de estampas.
POEMA V
Yo estaba muerto bajo los grandes soles, bajo los grandes soles fríos.
A través de mi llanto
oigo el agrio sudor de la precocidad.
Yo vuelvo sobre un musgo
y las ciudades crecen a la aventura hasta la noche del estupor.
Miseria.
Dios pesa.
Me llaman vientos de mar.
Van y vienen en grandes cambios; se largan en saltos irritados
que apagan mi temblor, que exasperan los sueños.
Jamás podré seguir.
Yo me veo colgado como un cristo amarillo sobre los vidrios pálidos del mundo.
POEMA XIV
Los muros están cubiertos de vísperas y estrellas blancas.
Las flautas hacen temblar a las flexibles viñas.
Oh, bodas, en tanta perfección de desnudez el gallo canta.
Aprieta mi adolescencia tus ojos negros.
Producción Conrado Yasenza
08 junio 2006
Seminario Arte, Locura y Sociedad

SEMINARIO
ARTE, LOCURA y SOCIEDAD
A partir de la obra y vida de
Vincent Van Gogh
Antonin Artaud
Enrique Pichon Riviere
y Jacobo Fijman
A cargo de:
VICENTE ZITO LEMA
Dos jornadas
VIERNES 9 de junio
de 19,30 hs a 22,30 hs
y
SABADO 10 de junio
de 16 hs a 19 hs
EN "EL PUENTE"
Puan 511 (y Bonifacio) 1°piso
Frente a la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA
barrio de CABALLITO - Capital Federal
Costo General del Seminario: los dos días 50$
Estudiantes 40$
Inscripción 10 $ de lunes a viernes 10 a 21 hs y sábados de 10 a 16 hs,
en El bar "El Puente" Puan 511 1° Piso
Informes
4433-6188 o al 4432-8706
5 cuadras de Av.RIVADAVIA 6000
Colectivos: 1-2-5-25-26-36-44-53-55-76-85-86-92-96-103-104-126-132-134-136-141-163-172-180
...............................................................................................
Entrevista de la Revista LA TECLA
Vicente Zito Lema
La piel del Otro
La normalidad histórica indica que siempre han existido impedimentos reales que condicionan la posibilidad de desarrollar conciencia crítica en un ámbito de libertad. En esta entrevista, realizada al escritor y periodista Vicente Zito Lema, la reflexión surge del análisis de los nexos que vinculan la función del intelectual al concepto de poder, el cual se origina en las formas de producción económica, descansa sobre concretas condiciones de esclavitud y se articula mediante la utilización de los grandes medios masivos de comunicación.Así mismo, Zito Lema afirma que la construcción de una sociedad con destino solidario, basada en ideales como ética, justicia, verdad y belleza, es aún hoy, y a pesar de su carácter utópico, un horizonte con maravillosas posibilidades de reinvención.
Acerca de Vicente Zito Lema y como aproximación a su extensalabor en diferentes ámbitos de la cultura, vale enunciar algunos datos que sostienen lo dicho. A saber : Poeta, dramaturgo y periodista. Zito Lema escribió doce libros, entre ellos "Conversaciones con Enrique Pichon-Rivière sobre el arte y la locura", texto éste que es ya considerado un libro de consulta en Universidades y Escuelas de Psicología. En el año 1997 publicó "La palabra en acción. Ernesto Che Guevara", libro que reúne una serie de notas del mismo Zito Lema junto a poemas y relatos de Guevara, como así también otros relatos de escritores e intelectuales de la talla de Rodolfo Walsh, Francisco Urondo y Julio Cortázar.En cuanto a su producción como dramaturgo, se puede afirmar que Zito Lema es un escritor de la periferia, un escritor marginal. Sus textos son de una densidad espiritual que el actor, para representar alguna de sus obras, debe realizar un gran esfuerzo corporal e intelectual y emotivo. Es sin dudas, una empresa riesgosa.Entre sus obras de teatro, recientemente recopiladas en una antología que lleva por nombre "Delirium Teatro"(año 2000), se destacan textos que se caracterizan por una suerte de lengua demoníaca o infernal, como por ejemplo "La piel del otro", una obra en la que Zito lema se pone en la piel del gran poeta Jacobo Fijman, poeta que redefinió el espacio del hospicio como lugar en donde se legitima la producción cultural y social de una sociedad fragmentada y adicta a la búsqueda de chivos expiatorios que laven las llagas, que un sistema perverso de producción mercantilista, marca a fuego en el cuerpo social de un país ( el nuestro). Cabe destacar que Vicente Zito Lema es quien descubre y rescata para la memoria cultural y colectiva, al poeta Fijman, el poeta de los bordes del abismo, el que creó una nueva lengua en lo que a poesía se refiere.(...................)Podes leer la entrevista y la nota completa en la página de la revista LA TECLA. www.icarodigital.com.ar/diciembre2001/Entrevistas/zitolema.htm
05 junio 2006

Gustavo "Cuchi" Leguizamón: El filósofo de los sonidos, el mito y el humor.
Por Liliana Herrero
"Si uno pudiera liberarse de la memoria quizá sería posible vivir como los pájaros y también morir como ellos, convertir a la muerte en un hecho natural, en una mansa entrega a la tierra. Pero yo tengo mi mente perjudicada por la filosofía; me resulta imposible dejar de pensar en las cosas que dejo o los que necesitan de mí, y me cuesta aceptar que después de todo la muerte es una aventura hermosa. Siempre me acuerdo de una copla de Castilla que decía: Cuando la muerte venga no le ei de poner asiento/ así no vuelve a venir/ y le sirve de escarmiento.? Estas son palabras de Leguizamón. En alguna de las tantas entrevistas que le realizaron, dejó deslizar estos pensamientos y muchos otros que revelan inmediatamente el complejo mundo cultural y musical de este hombre. Siempre con su oído alerta a los sonidos de la naturaleza, a las voces ancestrales como las de la Eulogia Tapia, quien sin saberlo, cedió su nombre a una de las zambas más conocidas del músico-precisamente La Pomeña- y a las aventuras musicales contemporáneas (como Schoënberg y Erik Satie). Leguizamón fue uno de los esfuerzos intelectuales y artísticos más interesantes de este país por conjugar las viejas culturas, -aquellos espectros de la tierra- y las vanguardias musicales.
Este salteño nacido el 29 de Septiembre de 1917 se colocó en medio del mito de viejas culturas y la más moderna poesía de la soledad. Con sus músicas, tejió un universo de sonidos y de melodías absolutamente novedoso en el cual las voces antiguas entraban en diálogo amoroso y artístico con la sonoridad universal. El Cuchi, tal es su apodo y por medio del cual se lo conoce, fue un filósofo de los sonidos, del mito y del humor.
Ante su obra, queda siempre la sensación que el folklore, si bien tiene sonidos lejanos, infinitamente arcaicos, respira, al mismo tiempo, la complejidad del mundo presente. Había una suerte de ecos del surrealismo en sus conversaciones, en sus formas de vivir en donde una humorada interrumpía siempre la lógica de las acciones y la superficie esmaltada del mundo. Efectivamente carcajada, diablura, coqueteo con la muerte y desvelo filosófico por el paso del tiempo quizás sean los elementos que lo contengan, lo constituyan y nos ayuden a comprender algo de él.
El periodista tucumano Roberto Espinosa le ha realizado numerosas entrevistas; en una de las últimas lo describe "sentado en su sillón, agitando el tiempo en un gesto e intentando recordar viejos acordes. La bolsa de los años se le ha subido al hombro. El Cuchi confiesa con dolorosa ironía que se ha olvidado de tocar el piano y luego de un silencio, agrega que está dispuesto a aprender de nuevo". A partir de 1994 Leguizamón padece una afección cerebral que le provoca la pérdida total de la memoria, hasta el punto que él mismo no sabe quién es, hasta el final de sus días que ocurre el 27 de septiembre del 2000.
Es muy escasa la bibliografía sobre Leguizamón así como también su discografía. Existen numerosas entrevistas realizadas en diarios que han sabido darle la importancia y la jerarquía artística al hombre que, desde Salta, revolucionó la música folklórica. De ellas es necesario recordar las que le ha realizado el periodista Roberto Espinosa del diario La Gaceta de Tucumán aunque no todas han sido publicadas por el entrevistador. Otra larga conversación con el compositor está registrada en el libro de Humberto Echechurre del año 1955 que se llama "A solas con el Cuchi Leguizamón?.
En relación a su discografía es mínimo lo que se ha grabado pese a la abundante obra que realizó entre los años 1954 y 1991. Existe una grabación de un concierto realizado en el Auditorio de la Asociación Médica de Rosario en 1984, editada luego por el Sello Melopea del músico Litto Nebbia y una antigua grabación en la que se lo registra cantando y acompañándose con la guitarra, absolutamente inconseguible. Como es público, dos de sus hijos afincados en Buenos Aires, el antropólogo Juan Martín Leguizamón y el psicoanalista Delfín Leguizamón, están realizando una intensa tarea de recuperación de grabaciones musicales y de entrevistas con el propósito de una publicación completa. Esta tarea es sumamente valiosa puesto que Leguizamón realizó por ejemplo durante tres días en 1987 sucesivos conciertos en la Sala Casacuberta del Teatro San Martín de Buenos Aires y todos ellos fueron grabados, de manera que la recuperación de ese material podrá dar testimonio de muchas canciones que nunca quedaron grabadas siendo ejecutadas por el propio autor.
La música para Leguizamón tiene una dimensión eminentemente vital y alegre, es el horizonte necesario en el que la vida debe vivirse, es algo que no le alcanza para vivir pero que le hace vivir. El paisaje constituye el elemento primordial, incluso llega a formular esa frase socarrona no podemos ser empleados públicos del paisaje. El Cuchi le escribe a su paisaje, se inspira en él así como en un profundo trato con los animales, fuente de inspiración mimética, melódica y rítmica. En ese sentido la música logra que cada uno se reconozca y quiera más sus propias cosas. No hay un espíritu pedagógico en Leguizamón, hay un clima geográfico, cultural y político que expresa aspectos de la problemática identidad nacional y que las personas que lo escuchen podrán reconocer. Esa escucha, no siendo entonces pedagógica, debe ser catártica, pero de una catarsis a través del humor. Solo por la vía de la risa hedónica se abre a la contemplación del espíritu esos trozos astillados que en su rara conjunción podríamos llamar -entonces- "identidad cultural".
Cuchi era, asimismo, un gran lector, un "moderno" en Salta, un hombre culto e ilustrado que provenía de la cepa interior del criollismo. Si cabe insistir aún más, prestó gran atención a las manifestaciones de todas las vanguardias artísticas, en la literatura, en la música, en la pintura y en el teatro que eran sus notables pasiones, al mismo tiempo que mantuvo el oído sumamente atento a las formas anónimas y populares de la música del noroeste y realizó- aunque escasamente conocido por ello, una amplia tarea de recopilación.
Su fuerza andariega, vital y juguetona, lo llevó a una inmersión exuberante en la vida popular, en sus fiestas y coplas. Su trato y amistad con los poetas debe destacarse como una de las pasiones decisivas de Gustavo Leguizamón. De todos ellos, Manuel Castilla fue su gran compañero artístico y de correrías nocturnas -y, dígase, etílicas- que conforman un anecdotario sutil e hilarante. Castilla al igual que Leguizamón enarbolaba sus obsesiones alrededor de la gente del pueblo, sus leyendas, los oficios, los paisajes. Tanto en Castilla como en Leguizamón hay un fuerte pensamiento filosófico, una filosofía arraigada y universal al mismo tiempo. Sus poesías condensan un enorme diálogo con la condición humana, con la finitud humana -desvelo de todas las filosofías-, al mismo tiempo que una geografía y un territorio al que no renuncian, que conocen profundamente y que los inspira infatigablemente para pensar "en la espera de lo que somos".
Leguizamón defendía insistentemente en la formación musical recostada en todo tipo de audición. Escuchaba jazz, especialmente a las cantantes negras como Billye Holliday, Sarah Vaughan, al pianista de jazz Art Tatum a quien consideraba un pianista de gran categoría, al igual que Duke Ellington quien no tenía nada que envidiarle a Toscanini. Sumamente estimulado por las músicas de Alban Berg y Schönberg, (sostenía que él no hubiera podido escribir la Chacarera de la muerte si no hubiera escuchado a Schönberg) consideraba que las recetas de la música con ellos habían estallado pero que ese hecho no debía ser considerado una línea negativa en la cultura. Para Leguizamón no habría líneas negativas en la constitución de la identidad, por el contrario proponía solazarse con esas audiciones para pensar con más libertad la música argentina. A esa libertad la formulaba así: cada artista puede ser un héroe; está obligado a ser un héroe porque es una causa que te puede llevar a pelear por todos emparentándose en esa afirmación con los filósofos románticos europeos del siglo XIX.
Respecto del folklore asediaba duramente a los que creían que es música documental y más aún los que basados en esa idea deducen que no es posible la innovación. En la música popular todos tendrían derecho a cualquier innovación y la validez de ella estaría en el talento. Para él como compositor la medida de una buena canción es si se puede cantar porque la música es fundamentalmente canto pero para que el canto fluya necesitamos libertad. Es con el dogma que se ha pensado la identidad nacional.
El músico, finalmente debe, según Leguizamón encontrar el paisaje, debe encontrar la razón de su música, olvidarse del mercado, de la industria cultural que constriñe la composición y embrutece, no contribuir a la consolidación de los privilegios, hacer el esfuerzo heroico de salir de la miseria espiritual en la que el hombre y la humanidad han seguido insistiendo y construyendo privilegios a través de esa miseria. ¿Se quiere más aporte de la música a la identidad nacional, cualquiera sea el alcance que le demos a este concepto? No hubo en este país un cuidado sobre su obra. No es nuestro país un ámbito cultural que se caracterice propiamente por ello y el reclamo a las instituciones culturales argentinas debe ser persistente en este punto, pues a pesar de las dificultades harto conocidas, nada justifica la pérdida, el abandono y la desidia en torno de los soportes materiales de la memoria.
Gustavo Leguizamón tejió con su música, un universo de sonidos y melodías absolutamente novedoso en el cual las voces antiguas entran en diálogo amoroso y artístico con la sonoridad universal. El Cuchi, tal es su apodo y por medio del cual se lo conoce, fue un filósofo de los sonidos, del mito y del humor. Nada, entonces, justifica la pérdida, el abandono y la desidia en torno de los soportes materiales de la memoria.
Por Liliana Herrero
04 junio 2006
Entrevista a Alan Pauls

ENTREVISTA A ALAN PAULS
El Pasado o la bóveda del sueño
En esta entrevista el escritor y periodista Alan Pauls, autor de la novela El Pasado (Premio Herralde de Novela 2003), nos ofrece un recorrido por el sendero del tiempo recobrado: el presente. El reportaje aborda líneas clave del pensamiento de Pauls, como también la reflexión sobre las relaciones entre Periodismo y Literatura, y Cultura, Literatura y Editoriales.
Por Conrado Yasenza
Introducción casi innecesaria
Hace unos meses leí la novela El Pasado (Premio Herralde de Novela 2003), de Alan Pauls, y promediando el final del libro experimenté esa extraña y contradictoria sensación - mezcla de ansiedad y tristeza - que produce un libro que nos ha atrapado y que no queremos que concluya. Por otra parte, hacía muchísimo tiempo que no me encontraba con una novela capaz de producir en mi mundo interno, ese profundo y torvo vendaval de sensaciones que sólo las grandes historias creadas por grandes escritores pueden lograr, y del cual es casi imposible salir indemnes. Y también sentí que tenía que entrevistar a Alan Pauls, uno de los escritores argentinos contemporáneos poseedor de una exquisita capacidad narrativa e intelectual. Bien, lo que sigue es justamente eso: la realización consumada de una necesidad que no termina de pasar; el pasado hecho presente.
- ¿Qué implica en su vida, más allá del reconocimiento de la crítica y la premiación, la escritura de El Pasado?
- Casi cinco años de trabajo de obrerito obediente y disciplinado y el descubrimiento de que la obediencia y la disciplina pueden ser la vía de acceso a un extraño limbo de voluptuosidades psicóticas. Una novela que se escribe durante cinco años no es un libro: es un hábitat, un ecosistema entero. Escribiendo El pasado me di cuenta de que la literatura también puede ser un arte ambiental.
- La novela tiene la capacidad de captar física y emocionalmente al lector. Teniendo en cuenta este aspecto, ¿sintió Ud. este compromiso físico- emocional durante la escritura de la novela?
- Depende de qué se entienda por "compromiso físico-emocional". Disiparía de entrada una ilusión stanislavskiana: que yo, como escritor, pasé por los mismo trances que mis personajes, etc. No, no, no. El lunático no siente el miedo que sienten los hamsters con los que experimenta. Pero la barba le crece despareja, le salen placas soriásicas en las piernas, pierde la capacidad de dormir, tiene la impresión de que todos los signos que emite el mundo son señales dedicadas a su experimento y si alguien llega a entrar a su laboratorio fuera de los horarios estipulados puede llegar a perder la cabeza de manera bastante desagradable.
- Quiero decir que luego de leer la novela, uno no sale igual - por lo menos yo; sé que todos los lectores son distintos -. El pasado tiene la posibilidad de producir cambios en el lector; se lee y se siente al mismo tiempo. En ese sentido es que planteo la captación físico-emocional. Puede uno traspasar el campo de la novela y evocar el pasado propio personal y sus derivaciones hacia el presente. Esto no ocurre seguido con las novelas. Recuerdo pocas: Rayuela, Bajo el volcán, Zama, etc. Hecha la aclaración, puede agregar algo a la respuesta.
- Me alegra escuchar eso. No quedar intactos después de leer una novela: ¿no es eso lo que les pedimos a los libros? Me hace pensar en una vieja frase de Kafka: "Un libro debe ser el hacha que quiebra el hielo en nosotros". El hacha que lo quiebra o la experiencia que lo derrite... Esa capacidad de afectar es, creo, la única "eficacia" que estoy dispuesto a reconocerle a la literatura. Y en ese sentido es cierto: yo tampoco salí indemne de la escritura de El pasado. Por lo pronto salí más viejo. Envejecí escribiendo esa novela. Y la novela también puede leerse como el documental de ese envejecimiento
- Al ser una novela que apela a lo evocativo, ¿qué implicancias o derivaciones tiene en Ud. la categoría temporal "Pasado"?
- El pasado es al mismo tiempo lo que no pasa y lo que nunca termina de pasar.
- ¿Es el pasado la proyección de un presente colmado de vacío?
- Creo más bien que es una construcción retrospectiva. Reescribimos nuestras vidas una y otra vez, según los trances por los que pasamos, las personas con que nos encontramos, los lugares en los que nos descubrimos. Pero, aunque alguna predomine, todas las versiones coexisten.
- ¿Podría afirmarse que dentro de la trama la elaboración de conceptos forma parte de la argumentación?
- No entiendo bien la pregunta. Malentendiéndola, diría que como escritor me interesa narrar con ideas tanto como con personajes, y que un problema conceptual es para mí un material narrativo tan estimulante como cualquier conflicto aristotélico.
- Me refiero a que al leer la novela sentí que junto al desarrollo de la trama argumentativa surgían ideas-concepto que se complementaban con la argumentación. A saber: la noción de los cuerpos y las conductas con relación al espacio y el tiempo (las épocas); la vinculación entre arte y enfermedad; el cruce entre sexo y desamparo; el miedo y el terror al miedo; la antinomia inercia-cambio, y la dura metáfora del amor desangrado por el tiempo.
- Bueno, sí: no sé si darles categoría de "conceptos", pero son temas, líneas, materiales de trabajo que se repiten en mis libros. Tal vez lo específico en El pasado y, en general, en mi trabajo literario, sea el tipo de tratamiento que les doy: un tratamiento doble, que destila al mismo tiempo una dimensión narrativa y otra reflexiva, analítica, etc. Hay muchos escritores que son sensibles a las "historias"; yo sólo soy sensible a una historia si puedo detectar en ella esa especie de doble fondo donde acecha un dilema conceptual, un problema filosófico, cualquier drama que ponga en juego ideas, lógicas, concepciones del mundo, etc.
- ¿Existe una función curativa, y por lo tanto reparadora, en el acto de escribir?
- Escribir es, en el mejor de los casos, multiplicar las capacidades, los sentidos y los órganos. Tener dos cerebros, dos narices, dos sexos, dos memorias... O más. Es más bien una especie de fábrica de prótesis. Pero no estoy seguro de que esa multiplicación tenga efectos terapéuticos.
Literatura y Realidad
- ¿Qué relación existe en la actualidad entre periodismo, literatura y cultura?
- No sé. Supongo que en términos generales todo tiende a fundirse en un mismo magma, el magma de la información, pero mi trabajo ?casi más allá de mi voluntad? apunta más bien a fortalecer zonas de autonomía. Parafraseando a Godard, yo diría que la cultura es la regla y la literatura es la excepción. Y como la regla siempre quiere destruir a la excepción, yo escribo para que la excepción resista.
- ¿En qué medida la realidad se hace presente, se filtra, a la hora de escribir una novela? ( En El Pasado existen guiños alusivos a la realidad)
- No creo que la realidad esté "afuera" de los libros ni ?por lo tanto? que "se filtre". Creo que los libros son realidad, realidad pura, tan pura como la miseria o el narcotráfico o el terrorismo o la violencia urbana.
- ¿Cuál es para Ud. la relación existente entre literatura y mercado? ¿Existen historias y públicos definitivamente determinados por esta relación?
- Me pasé gran parte de mis años de "escritor joven" padeciendo esa pregunta e improvisando formas más o menos ingeniosas de contestarla. Ahora que soy un decrépito prematuro creo que puedo aspirar directamente a ignorarla, ¿no?
- Como no. Me interesaba esta pregunta debido a que las grandes editoriales son extranjeras, lo cual en nuestro país hace un poco difícil el acceso a la lectura de determinadas novelas y muy fácil la llegada a otras. Y esto tiene que ver con un tema: a qué tipo de lecturas puede acceder el lector de un país como la Argentina, o cualquier otro de América Latina.
- El panorama es raro. Al menos no es tan homogéneo (ni tan unívoco) como pareciera, ¿no? El avance de las grandes corporaciones multinacionales de la edición es una evidencia flagrante, pero también hay resistencias: editoriales chicas pero activas, flexibles, preocupadas por definir catálogos de riesgo y abrir alternativas en el horizonte literario. Pienso en Viterbo, en Adriana Hidalgo, en Interzona, en El cuenco de plata, en Vox, incluso en experiencias como Eloísa Cartonera. En rigor, me preocuparía menos por el paisaje editorial, donde siempre aparecen excepciones, que por el paisaje mediático: ése es el verdadero pozo ciego de la cultura argentina. ¿Qué es estar en manos de una editorial como Planeta comparado con leer la cultura a través de los ojos de un medio como Ñ?.(N de R: Revista Cultural del Diario Clarín)
- ¿Goza de buena salud la literatura latinoamericana en la actualidad, o en realidad, y como afirma Roberto Bolaño, la literatura latinoamericana es Isabel Allende, Luis Sepúlveda, Ángeles Mastretta y otros?
- Yo, como lector, no puedo quejarme. Por fin hemos enterrado los dogmas mágico-progresistas del boom y ya podemos dedicarnos a obras tan excéntricas y plurales como las de Mario Bellatin, Fernando Vallejo, Rodrigo Fresán o Sergio Chejfec.
- ¿Coincide Ud. con la idea de que en nuestras sociedades no existe ocio más allá del consumo, lo cual origina una gran sensación de aburrimiento y vacío?
- No.
- Perdón, pero podría ampliar la respuesta, ¿por qué no?
- La pregunta supone que hay algo homogéneo llamado "nuestras sociedades" (habría que ver qué se quiere decir con eso) y que uno de los rasgos que las homogeneiza es el spleen del ocio consumista, una manera de matar el tiempo más propia de sociedades opulentas y estables que de geologías volcánicas como la Argentina. Francamente no creo que el vacío y el tedio sean problemas argentinos.
- Para finalizar, ¿se puede hacer una lectura de El Pasado como la evocación del amor signado por el mal de la época: el desgarro que produce el horror al vacío?
- Se puede, claro, pero no sé si contaría con mi adhesión.
- Otra vez, y perdón por la insistencia, pero la repregunta me tienta: ¿Por qué no contaría con su adhesión la formulación anterior?
- Porque no coincido con su diagnóstico de época. No creo que nuestro mal, si es que hay uno, sea el vacío. Lo lamento por Gilles Lipovetsky (cuyas elucubraciones, dicho sea de paso, por fin encuentran en Buenos Aires el marco pragmático que siempre habían codiciado: los seminarios de publicidad y marketing). El pasado es una novela sobre las ruinas de una pasión amorosa; es decir: sobre esos restos que impiden que podamos afirmar de algo, de cualquier cosa ?un amor, una época, un país, una pesadilla, que "ha terminado".
Octubre de 2004
Por Conrado Yasenza
Breve perfil de Alan Pauls
Alan Pauls nació en Buenos Aires en 1959. Además de escritor es periodista: trabaja actualmente en Radar, suplemento literario dominical del diario porteño Página 12. También se ha desempeñado como Secretario de Redacción de la Revista Página 30. Es crítico y guionista de cine ? su última participación como co-guionista fue en el film ?Vidas Privadas?, de Fito Páez. Ha sido profesor de teoría literaria. Tiene publicados tres libros de ficción: El pudor del pornógrafo, El coloquio y Wasabi, que serán reeditados por Anagrama este año. También ha publicado ensayos, entre ellos, El factor Borges.
03 junio 2006

Doloridos pero atentos
Por Conrado Yasenza
Los días con sus horas despobladas; la parálisis de nombres anónimos a mitad de volverse para no sentir la soledad y la angustia. El vértigo y las muecas que hacemos para que la realidad nos crea reales sin que quienes gobiernan, a su turno, no pasen mirando por arriba de nuestros ojos esperanzados pero atentos. Alguien que nos toque, y no sea un espejo viejo o un mosquitero o un rayador y nosotros su mango. Alguien que le devuelva a nuestros vacíos su derecho al lleno. Alguien que desenmascare el corazón responsable de tanto frío interno.
Digamos que el intento es una descamación tenue, y que los días son avisos irrecuperables que nos hacemos para reaccionar sin poder vernos excepto a través de las palabras, los actos, de los huesos empeñados con su absoluta angustia de humano dolorido y arrasado.
Digamos que queremos decir basta a las cercanías de los violáceos filos de la noche eterna, y a causa de ella, cada vez más incrédulos, más taimados, escasos de encantamiento, más llenos de dudas, defraudados; y cada vez más descenso parecido al de más abajo, más arrebatos a nuestras frentes, menos profundos de aproximarnos nuevamente a las sombras. Cada vez más próximos al desarraigo de la pasión, a la vaporosa y maníaca propensión a contemplarnos desde las extremidades extendidas hacia atrás, hacia la noche más alejada de nuestra tierra en la que sólo existen agujeros empecinados en tener sentido.
La Tierra apestada de pasos ecológicos y pútridas sanidades; un museo enfermo y lleno de médicos, abogados, políticos médicos y abogados, y testaferros del poder divino cada vez más impotentes en su eterna disputa por algún buen dios que lo redima de tanta usura y malicia esparcida por ésta nuestra tierra o cuidad o municipio o barrio dolorido pero atento.
En fin, nuestras vidas que reclaman por su derecho a estar vivas.
Riesgos de la heterodoxia.
Conrado Yasenza
Poema Inédito de Vicente Zito Lema Rapsodias de la pobreza
Poema Inédito de Vicente Zito LemaRapsodias de la pobreza
I
Sin mirada de amor
Que de sentido
Al vacío que lo espera
En el pozo que lo traga
Con suavidad de lengua
El que vive su luz
Sobre el cuerpo en llagas
De la pobreza mata
Su eternidad de agonías
Tras la sombra implacable
De quien tan solo muere...
II
Por no pagar más tributo
en el reino del infierno
Ni rendir buena plusvalía
con el final del hueso;
Por obstinarse en seguir vivos
y reproducirse sin pavor / sin temblor
sobre las camas calientes y los espejos frío
aunque la cuenta del almacén resulte una ventana al abismo
y suba el costo de la vida como los pastos incendiados
Por tales crímenes de saña y de alevosía
y otros de estirpe semejante
Los pobres deberán cumplir con su condena
bajo sol o bajo lluvia impía:
Entregar el alma como si fuera el oro del río
Tapiar con gruesas pesadillas la conciencia
Convertir sus cuerpos que bien conoce el demonio
en el vaciadero del mundo...
III
Desnudos...
Con una mano adelante y otra mano atrás
Sorprendidos...
A la vera del camino
En su inocencia que espanta
Mientras la tarde languidece
Mientras el sol pasa
del amarillo al rojo
Y llena de belleza
Los vasos de la vida...
Ellos miran a lo lejos
muy a lo lejos...
IV
Como lluvia del alba
Como una huella en los vuelos de la espuma
Tan así porque sí igual que la belleza
cuando decae el día
Y la vida no tiene otro sentido
que estar vivos y coleando
sobre una bóveda cargada de estrellas...
Sin conocer con sus cuerpos mayores alegrías
Pagaron por igual y con esos mismos cuerpos
Que nadie ni nada rescata
La deuda atroz que el amor
Tiene con la pobreza...
V
Músicas, suspendidas en los hilos
de las sombras...
Ya nada cambiará las reglas del juego...
Un juego con cartas marcadas
y apuestas que exigen tajadas de carne...
La noche sigue anochecida...
Y el agua es quieta y arde de turbia
en el lecho del lago...
Vacíos son los ojos de la muerte...
Fatigoso, su aire...
La niña que ayer nos dio
su danza amorosa
Hoy saqueó el alma de los cadáveres
en el hospital de pobres
Con minuciosa risa...
VI
Tristezas, en el patio trasero de la vida...
Hemos nacido más que tarde... La ilusión huye
con pasos de gigante...
Ciegos, en lujuria de luz...
Mudos, ante el derroche impiadoso
de la pobreza
No hay bien, en la soledad del espanto
Ni maldad, en los ríos continuos
del sacrificio...
Y hasta el silencio
Que alguna vez brilló como dorada ausencia
Opaca sus alas en un vacío
que ya no es cielo...
Buenos Aires, otoño de 2006
Vicente Zito Lema
02 junio 2006

Cesare, la insolencia realista
Asomarse a un diario de vida es siempre regodearse con el vouyeur que todos llevamos dentro, el que espía y nos espía, interrogándonos acerca de las oscuras y luminosas aristas que la vida ofrece. El Oficio de Vivir, del poeta y novelista Cesare Pavese, es exactamente eso y mucho más. Es una larga confesión en la que el autor va consignando reflexiones que abordan el proceso creativo, la juventud, la madurez, la religión, el poder y el amor. Todos estos tópicos están vinculados por un hondo intimismo, el cual se entrelaza con la agudeza irónica - y hasta insolente y desafiante - de la voz de un hombre que por sobre todas las cosas padeció la peor de las tragedias: la imposibilidad de ser amado; o como expresa Pavese: ?sólo sabe hacerse amar quien sabe hacerse odiar por la misma persona.?. Como un sino trágico e irónico de un diario escrito para dejar constancia de una vida, El Oficio de Vivir, culmina con el suicidio de quien lo dotó del latido interno e íntimo. Sirvan, como testigos de un clamor satírico y hondo a la vez, algunos pasajes escogidos arbitrariamente
27 de septiembre (1937)
La razón por la cual las mujeres siempre han sido ?amargas como la muerte?, sentinas de vicios, pérfidas, Dalilas, etc., es, en en el fondo, sólo ésta: el hombre eyacula siempre ?si no es eunuco- con cualquier mujer, mientras que ellas alcanzan raras veces el placer liberador, y no con todos, y a menudo no con el adorado ?precisamente porque es el adorado- y, si lo alcanzan una vez, ya no piensan en otra cosa. Por el frenesí ? legítimo- de ese placer están dispuestas a cometer cualquier iniquidad. Están obligadas a cometerla. Esto es lo fundamentalmente trágico de la vida, y el hombre que eyacula demasiado rápidamente haría mejor en no haber nacido. Es un defecto por el que vale la pena matarse.
30 de septiembre (1937)
Las únicas mujeres con las que vale la pena casarse son aquellas en las que uno no puede confiar para casarse.
6 de noviembre (1937)
El error más grande del suicida no es matarse, sino pensar en el suicidio y no cometerlo...El verdadero raté no es el que no logra éxito en las grandes cosas - ¿quién lo logra? ? sino en las pequeñas. No llegar a construirse una casa, no conservar un amigo, no contentar a una mujer; no ganarse la vida como todo el mundo. Éste es el raté más triste.
7 de diciembre (1937)
¿Hablaría tanto el hombre del libre albedrío si fuera cierto que lo posee?. Quizá se trate de un postulado: queriéndolo, podemos ser libres, pero también podemos ser efectos. Pero, ¿y la elección inicial?.
Quien no se ha topado con al muralla de una imposibilidad física en cosas que interesan a toda la vida (impotencia, dispepsia, prisión, etc.) no sabe qué es sufrir. Y en efecto, para estos casos se ha inventado la renunciación: la desesperada tentativa de acreditarse un mérito en virtud de algo que, por lo demás, es inevitable. ¿Puede imaginarse algo más vil?.
Notable es el estado de quien no siente la tentación de lo que no hace; no el estado de quien se siente tentado y renuncia. En términos realistas, el primero es la paz, el segundo la tortura. Y que digan lo que quieran los que tienen debilidad por los héroes. Sufrir es una tontería.
Antes des ser astutos con los otros, es preciso que seamos astutos con nosotros mismos. Existe un arte en cuya virtud podemos hacer que las cosas ocurran de modo que, en nuestra conciencia, el pecado que cometamos sea virtuoso. Aprendamos de cualquier mujer.
El arte de hacerse amar consiste en tergiversaciones, fastidios, desdenes, avaras concesiones que epidérmicamente resultan dulcísimas y que ligan al desdichado con doble filo; pero en el fondo de su corazón y de su instinto hacen nacer e incuban un rabioso rencor, que se expresa en desestima y deseo tenaz de venganza. Hacer esclavos es una mala política; sin embargo, se ha empleado, y se la volverá a emplear.
La consabida tragedia: sólo sabe hacerse amar quién sabe hacerse odiar; por la misma persona.
Así termina la juventud: cuando vemos que nadie quiere nuestro ingenuo abandono. Y este final reviste dos modos: percatándonos de que no lo quieren los otros, y percatándonos de que no podemos aceptarlo nosotros. Los débiles envejecen del primer modo, los fuertes del segundo. Nosotros hemos sido de los primeros. Alegría.
En nuestro tiempo un hombre verdadero no puede aceptar con cautela el ananké de la guerra. O es pacifista absoluto o guerrero despiadado. El aire es crudo: o santos o verdugos. En buena hemos caído.
¿Por qué no es aconsejable perder la cabeza?. Porque entonces somos sinceros.
25 de Octubre (1938)
La fantasía humana es inmensamente más pobre que la realidad. Si pensamos en el futuro, lo vemos desarrollarse siempre según un sistema monótono. No pensamos que el pasado es un caos multicolor de generaciones. Esto puede inclusive ayudar a consolarnos de los terrores de la barbarización técnica y totalitaria del futuro. En los cien años siguientes podrá darse una serie de, por lo menos, tres momentos, y el espíritu humano podrá sucesivamente vivir en la plaza, en la cárcel o en los diarios.
Dígase lo mismo del futuro personal.
30 de julio (1939)
¿Existe , sí o no, progreso en la historia?.
Problema insoluble, porque mientras tú entiendes por progreso el acceso a la esfera absoluta de los valores morales, y todos los demás lo llaman técnica (astucia), otros se contentan precisamente con el mero enriquecimiento técnico de las condiciones del bienestar, y lo llaman progreso.
Es imposible llegar a lo absoluto por grados. Por lo tanto, no se puede encontrar lo absoluto en el fondo de una evolución histórica.
De ahí que el progreso (innegable) no se dirige hacia lo absoluto, sino que es cuantitativo.
Lo mismo ocurre en los individuos. Existe un progreso técnico, de astucia, de experiencia, pero el ciclo abarca los consabidos siete años. Tal era entonces, de modo absoluto, y tal es ahora, a los treinta y cinco.
9 de julio (1940)
Quien tiene una pasión dominante, en función de ésta odia al género humano, porque se le aparecen, en relación con su pasión, como rivales, o, en todo caso, como resistencias.
30 de enero (1950)
Es supersticioso quien sigue creyendo en un mito superado por la historia, en un mito para destruir el cual se cuenta con los medios necesarios...Quien ostenta un mito y ya no cree en él es un hipócrita, un reaccionario. El supersticioso puede ser fanático, el reaccionario es cínico. Es escéptico quien no cree en ningún mito. Es fatal quien realiza en sí un mito auténtico, en el que cree. El hombre fatal no es libre.
Crear un personaje enteramente libre es imposible. Las cadencias de su vida (que no pueden eliminarse) serán su destino.
¿Podremos llegar algún día más lejos y considerar hasta la libertad un mito?. ¿es decir, verla desde un punto tal que hasta ella misma se revele como destino?.
1° de febrero (1950)
La intuición realiza mito-religión.
La voluntad realiza historia-poesía o teoría.
Errores:
Con la intuición querer realizar historia,
Con la voluntad querer realizar mito.
La voluntad se ejerce sobre los mitos y los transforma en historia. Destinos que se tornan libertad.
25 de marzo (1950)
No nos matamos por amor a una mujer. Nos matamos porque un amor, cualquier amor, nos revela en nuestra desnudez, miseria, nada.
18 de agosto (1950)
Lo que tememos más secretamente siempre ocurre.
Escribo: oh, Tú, ten piedad. ¿Y luego?.
Basta un poco de valor.
Cuanto más determinado y preciso el dolor, más se debate el instinto de la vida, y cae la idea del suicidio.
Al pensar en ello, parecía fácil. Sin embargo mujercitas lo han hecho. Se requiere humildad, no orgullo.
Todo esto da asco.
Basta de palabras. Un gesto. No escribiré más.
Producción Conrado Yasenza
Sobre encubrir la responsabilidad Oswaldo Roses
Un gobernante en cuanto ofrece una información no veraz o una mentira que afecta a la ciudadanía de su país es responsable de ella y debe reparar ese error disculpándose públicamente, aunque lo hubiera hecho involuntariamente -porque todos recurrirían a la inocencia involuntaria-.Si un Ministro de Sanidad afirma que no existe una pandemia y luego se demuestra que sí, es responsable del error -ya que era responsable de los recursos para haberlo evitado-. También si uno afirma que le han asesinado a su esposa y no es así, debe reconocer su error.El error debe reconocerse por tanto: ésa es la responsabilidad, siempre. Y es más irresponsabilidad cuanto menos se reconozca y, además, cuanto más se pruebe que fue intencionado.Si yo digo que "Colón mató a Kennedy", aunque lo diga involuntariamente -por ignorancia- es una mentira esa información de que "Colón mató a Kennedy"; pero, ¡ah!, sí puedo justificar el error reconociéndolo cuando ya me lo hayan demostrado. Sin embargo, si eludo la responsabilidad del reconocerlo, si eludo la responsabilidad del admitirlo, entonces ahí sí que intencionadamente soy un mentiroso o un irresponsable.Y es que, aunque no se quiera, la responsabilidad existe.Si uno afirma que no se debe hablar de unos hechos de la historia y otro le argumenta coherentemente que sí se debe por obligado porque es lo único que tenemos como fuente de conocimientos, pues, se hablará de lo que contenga relevancia histórica guste o no guste hasta que el "cabezón" reconozca -al fin- que esos hechos son de la historia, que vienen de la historia, es decir: poseen su dignidad como hechos desagradables o agradables, con muertos o con supervivientes, en Cataluña o en Sicilia.En el mismo sentido, si una sociedad hasta un presente ha afirmado que "dos y dos son cinco" y una persona presenta pruebas de que "dos y dos son cuatro", pues, la sociedad ahí tiene la responsabilidad -sobre todo ética- de reconocerlo y los medios de comunicación de apoyarlo; a no ser que se le excluya o se le niegue como. digna persona (a sabiendas de que el conocimiento ya llega del esfuerzo, no es más que un esfuerzo o una fidelidad a un esfuerzo con la renuncia a lo que no es verificable). Más claro: Si una sociedad dice que "Pedro ha matado a Juan" y Ana demuestra que no lo ha matado, en adelante los medios de comunicación tienen la obligada responsabilidad de publicar que "Pedro no ha matado a Juan" con las pruebas que ha aportado Ana, porque la censura a la veracidad o a la mayor veracidad -lo digamos claramente- no puede justificarse, así es.Por último, con astucia incluso se puede intentar negar un reconocimiento sólo por un aspecto personal. Por ejemplo: a Lorca porque era homosexual cuando Gide, Cernuda y Wilde también lo eran; a Miguel Hernández porque era autodidacto cuando el científico Dalton, el filósofo Schopenhauer y los escritores Rulfo, Ibsen, Hebbel, Alberti, etc. también lo eran; a María Zambrano porque era mujer cuando Isabel la Católica o Agustina de Aragón también lo eran.En definitiva, no, no vale el juego sucio para justificarse en algún comportamiento, de ninguna manera o truco.Nota: No trato directamente el tema de la culpabilidad (cuando toda la responsabilidad de una acción recae sobre la voluntad de alguien). Así, un padre es responsable de la educación de su hijo, pero no es culpable de las acciones decididas voluntariamente por él ni de su destino. Un director de un banco es responsable de cómo funciona su empresa advirtiendo, por ello, a sus empleados que asuman ciertas reglas, pero no de sus intenciones. De forma que siempre existe una responsabilidad; no obstante, esa responsabilidad puede no ser la causa directa de algo.
OSWALDO ROSES
ElBarullo
Himno Nacional Argentino(Letra original)
CORO
Sean eternos los laurelesque supimos conseguir:coronados de gloria vivamoso juremos con gloria morir.
Oíd ¡mortales! el grito sagrado:¡Libertad, libertad, libertad!Oíd el ruido de rotas cadenas,ved en trono a la noble igualdad.
Se levanta a la faz de la tierrauna nueva y gloriosa nación,coronada su sien de laurelesy a su planta rendido un León.
Coro, etc., etc.
De los nuevos campeones los rostrosMarte mismo parece animar;la grandeza se anida en sus pechos,a su marcha todo hacen temblar.
Se conmueven del Inca las tumbasy en sus huesos revive el ardor,lo que ve renovado a sus hijosde la patria el antiguo esplendor.
Coro, etc., etc.
Pero sierras y muros se sientenretumbar con horrible fragor:todo el país se conturba con gritosde venganza, de guerra y furor.
En los fieros tiranos la envidiaescupió su pestífera hiel,su estandarte sangriento levantanprovocando a la lid más cruel.
Coro, etc., etc.
¿No los veis sobre Méjico y Quitoarrojarse con saña tenaz?¿Y cual lloran bañados en sangrePotosí, Cochabamba y la Paz?
¿No los veis sobre el triste Caracasluto, llanto y muerte esparcir?¿No los veis devorando cual fierastodo pueblo que logran rendir?
Coro, etc., etc.
A vosotros se atreve ¡argentinos!el orgullo del vil invasor,vuestros campos ya pisa contandotantas glorias hollar vencedor.
Mas los bravos que unidos juraronsu feliz libertad sostener,a esos tigres sedientos de sangrefuertes pechos sabrán oponer.
Coro, etc., etc.
El valiente argentino a las armascorre ardiendo con brío y valor,el clarín de la guerra cual truenoen los campos del Sud resonó;
Buenos Aires se pone a la frentede los pueblos de la ínclita Unión,y con brazos robustos desgarranal ibérico altivo León.
Coro, etc., etc.
San José, San Lorenzo, Suipacha,Ambas Piedras, Salta y Tucumán,la Colonia y las mismas murallasdel tirano en la Banda Oriental;
son letreros eternos que dicen:aquí el brazo argentino triunfó.Aquí el fiero opresor de la patriasu cerviz orgullosa dobló.
Coro, etc., etc.
La victoria al guerrero argentinocon sus alas brillantes cubrió,y azorado a su vista el tiranocon infamia a la fuga se dio;
sus banderas, sus armas se rindenpor trofeos a la libertad.Y sobre alas de gloria alza el pueblotrono digno a su gran majestad.
Coro, etc., etc.
Desde un polo hasta el otro resuenade la fama el sonoro clarín.Y de América el nombre enseñado,les repite ¡mortales!, oíd:
¡Ya su trono dignísimo abrieronlas Provincias Unidas del Sud!Y los libres del mundo responden:¡Al gran pueblo argentino, salud!
ElBarullo

BOLETÍN DE NOVEDADES Nº 3 - JUNIO 2006
Biblioteca Nacional de la República Argentina - Agüero 2502 - C1425EID - Buenos Aires Argentina ? Tel.: (5411) 4808-6000 ?
mailto:subdireccion@red.bibnal.edu.ar - http://www.bibnal.edu.ar/
SUMARIO
. PROYECTO LAS HERAS
. PROGRAMA INVENTARIO, DE LIBROS A PARTITURAS
. BORIS SPIVACOW EN EUDEBA, CEAL Y LA BIBLIOTECA NACIONAL
. MICROFILMACIÓN DE LA REVISTA LA BIBLIOTECA
. EDICIONES 2006
. ACTIVIDADES CULTURALES
PROYECTO LAS HERAS
La Biblioteca Nacional se integra al tejido urbano.
Construirá en 2007 el Museo del Libro y de la Imprenta
(Proyecto de Construcciones del Bicentenario).
El proyecto Las Heras se compone de la construcción, con diseño y concepción general del arquitecto Clorindo Testa, de un edificio de dos pisos sobre la calle Las Heras, lo que también significa de hecho, luego de mucho tiempo, la real finalización de las obras de la Biblioteca Nacional acorde con el llamado original de la licitación y por el mismo arquitecto que la construyera. La Biblioteca se integrará así al tejido urbano por su límite sur, superando los impedimentos que paralizan hoy su integración a la red urbana, visual y ciudadana que le es propia, y escapando al destino por el cual lo primero que muestra sobre la calle Las Heras son edificios degradados e irrecuperables, y diversas publicidades de comercios concesionados en su predio. La construcción, a ser financiada en conjunto por la Biblioteca y el Ministerio de Planificación ?según las primeras gestiones realizadas durante la dirección de Elvio Vitali?, será destinada al Museo del Libro y de la Imprenta, al cual será trasladada la minerva de Paul Groussac, actualmente funcionando precariamente en el antiguo edificio de la Biblioteca de la calle México (objeto desde hace años del Proyecto Minerva, surgido de la Secretaría de Cultura). La futura construcción, cuyo proyecto se denomina Construcciones del Bicentenario ?tal como en su momento se ha establecido con el Secretario de Cultura, Dr. José Nun?, ocupará parcialmente el predio en que actualmente se hallan dos antiguos edificios, lamentablemente irrecuperables. Estos edificios, uno de los años ´40 y otro de los años ´60, parásito del anterior, por su grave estado de abandono, no están en condiciones de ser reciclados. No poseen un valor arquitectónico especial. En convenio con el Ministerio de Defensa, luego de una estricta conversación con la ministra Nilda Garré, se los demolerá mecánica y manualmente. En la conversación surgió especialmente el tema de la contribución de ese Ministerio a la creación de condiciones técnico-ambientales, que son urgentes, para la recuperación de las obras de arte alojadas en esos edificios, y que corren serio peligro de daños, que serían definitivos si no se actúa rápidamente. El Sr. López, portero del edificio, cuyo salario es abonado por el Ministerio de Educación, y en tratos con dicho Ministerio, será alojado en otra vivienda de semejantes condiciones a las que ahora cuenta, y en las cercanías del barrio. Al mismo tiempo, la obra de restauración de los cuatro frescos (lunetas) provenientes de las Galerías Pacífico, depositados en uno de los edificios mencionados, actividad que actualmente se halla en plena ejecución, seguirá siendo realizada en ese mismo lugar conforme el avance de la demolición, y luego en un lugar a ser provisoriamente emplazados, a fin de que inmediatamente se destinen al templete a ser construido dentro del mencionado proyecto del arquitecto Testa. La recuperación y restauración de estas valiosísimas obras de los pintores Castagnino, Spilimbergo, Urruchúa y Colmeiro ?ahora propiedad de la Biblioteca Nacional?, significa un paso avanzado de la cultura argentina, que interrumpe el deterioro al que estaban sometidos esos frescos y que los ofrecerá nuevamente al público en condiciones dignas. Del mismo modo, con esta recuperación, se señala una crítica al proceso de privatización que sufrió la ciudad en los años ´90, uno de cuyos símbolos fue la Galería Pacífico, que descartó esas obras cuando se convirtió en un shopping center. En ese momento se inició la lamentable peregrinación de esos frescos fundamentales (pintadas en 1947 dentro del movimiento de muralistas más importante de la historia del arte argentino), en una errancia artística de casi dos décadas, que ahora por fin concluye. Con estas obras, disposiciones y proyectos, la Biblioteca Nacional muestra su voluntad constructiva y esperanzada, todo ello en conjunto con los importantísimos trabajos que se están realizando en su propio marco institucional, en torno a la puesta en claro de su patrimonio mediante nuevos inventarios y catalogaciones, mediante renovadas perspectivas de recuperación de su gran acervo, al que se le está dotando de una nueva mirada bibliotecológica y organizativa, y mediante la modernización democrática del conjunto de sus accesos. Este es, pues, un momento de participación y compromiso para todos.
PROGRAMA INVENTARIO,
DE LIBROS A PARTITURAS
A fines de este mes, el grupo de pasantes de la Universidad de Buenos Aires y bibliotecarios e informáticos de la Biblioteca Nacional que viene registrando en una base de datos, con una catalogación abreviada y un nuevo número de inventario, cada uno de los más de 700 mil libros y folletos que se encuentran en la Biblioteca, finalizará la carga de datos. A partir de entonces, se realizarán las tareas de revisión y corrección de los registros y la confección de listados de los materiales que es preciso reubicar en distintas áreas de la Biblioteca, tales como Mapoteca, Fototeca, Tesoro y Hemeroteca. De ese modo, en breve, estará a disposición de lectores e investigadores la colección completa de los libros y folletos que forman parte del patrimonio de la Biblioteca, aunque ya es posible consultar los materiales hasta aquí inventariados en www.bibnal.edu.ar.
El Programa Inventario, signado por el cumplimiento de la misión que tiene la Biblioteca Nacional de registrar, preservar, acrecentar y difundir la memoria publicada de la cultura del país, continuará relevando el resto del patrimonio documental de esta institución. Así, a comienzos de julio comenzará el Inventario de Partituras y, en los meses subsiguientes, los inventarios de Tesoro y de Hemeroteca.
El Inventario de Partituras cuenta con el asesoramiento de la Dirección de Música y Danza de la Secretaría de Cultura de la Nación y con la dedicación de un equipo interdisciplinario formado por técnicos, musicólogos, bibliotecólogos, pasantes de la Universidad de Buenos Aires y archivistas. Se propone recuperar, clasificar y brindar el acceso público a las más de 300 mil partituras que se encuentran en la Biblioteca. Permitirá conocer en profundidad ese vasto y diverso tesoro patrimonial que incluye desde himnos jacobinos hasta canciones contemporáneas de rock, música académica, tango y folklores diversos, obras de Astor Piazzolla, Juan Bautista Alberdi, Alberto Williams y Julio Argentino Jerez, por nombrar sólo unas.
BORIS SPIVACOW
EN EUDEBA, CEAL Y LA BIBLIOTECA NACIONAL
El proyecto Biblioteca Spivacow: más libros para más apunta a profundizar un trabajo de memoria sostenido: la recuperación de los libros ?perdidos, agotados, censurados, quemados? publicados por Boris Spivacow como gerente general de Eudeba (1958-1966) y como fundador y director del Centro Editor de América Latina (1966-1993). Poner nuevamente en circulación pública esos materiales es no sólo un gesto reparador frente a textos olvidados o prohibidos por diferentes dictaduras sino también un diálogo imprescindible con otros modos de producción y de valoración cultural; una oportunidad para desentrañar las miradas que cada momento histórico y social propone y confrontarlas con el presente.
El proyecto comenzó con motivo de cumplirse los 30 años del último golpe militar, cuando la Biblioteca Nacional decidió rendir homenaje a Boris Spivacow organizando una muestra y colocándole su nombre a una plaza. Ahora encara la tarea de gestar un espacio bibliográfico y documental que reúna los libros publicados por Eudeba y el Centro Editor, completar dichas colecciones, editar un catálogo con los títulos publicados por ambos sellos y armar un archivo de documentación a partir de entrevistas y documentos recuperados.
Se han realizado ya las primeras entrevistas: a Francisco Pancho Ferrara, Sara Rietti, Jorge Lafforgue y Miriam Polak. Ellos también cedieron documentos, fotografías y cartas que se suman a los entregados por Irene Spivacow, la hija del editor. Además, a la donación de fascículos del Centro Editor que hicieron Jorge Lafforgue y Nora Dottori se han agregado más de 300 libros de Eudeba ?entre ejemplares de arte y ciencia, primeras ediciones y volúmenes actualmente inhallables, dado que muchos de ellos no han vuelto a reeditarse? que forman parte de una importante donación de Emilia Ferreiro y Rolando García. Distintas editoriales ?Fondo de Cultura Económica, Libros del Zorzal, Universidad de La Plata, Taurus, Libros del Rojas, Sudamericana? han acercado, también, materiales que permiten reconstruir los contextos históricos de Spivacow, Eudeba y Centro Editor. Entre los documentos recientemente incorporados a este archivo se encuentran algunos que testimonian la persecución que en 1969 sufrió la colección Siglomundo, un documento del Servicio de Inteligencia del Estado que tenía fichado al Centro Editor como un sello ?comunista? desde 1968, cartas escritas por Spivacow y que dan cuenta de los avatares editoriales, misivas enviadas al editor por Beatriz Sarlo, Graciela Montes y Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, contratos, anuncios, discursos, homenajes, ilustraciones y artículos que ya componen el naciente archivo periodístico.
MICROFILMACIÓN
DE LA REVISTA LA BIBLIOTECA
Las autoridades que este año asumieron una nueva gestión de la Biblioteca Nacional han decidido fortalecer el Área de Microfilmación y Digitalización y generar, además, nuevos intercambios de este tipo de materiales con otras bibliotecas. La Asociación Protectores de la Biblioteca Nacional ya adhirió a la decisión donando una microfilmadora planetaria con mesa compensadora tamaño A1, producto de un subsidio otorgado por el Fondo Nacional de las Artes.
También en el marco de esta política, se ha microfilmado la colección de la revista de la Biblioteca, desde las primeras épocas de la Revista de la Biblioteca Pública de Buenos Aires (1879-1882) dirigida por Manuel Ricardo Trelles y de La Biblioteca (1896-1898) y Anales de la Biblioteca Nacional (1902-1915) ?gracias a la contribución de la Academia Argentina de Letras, que otorgó en préstamo un volumen faltante?, ambas dirigidas por Paul Groussac, pasando por la publicación durante las gestiones de Gustavo Martínez Zuviría y de Jorge Luis Borges, hasta los últimos ejemplares publicados en 2005 por Elvio Vitali y Horacio González.
La microfilmación de esta colección se suma a los rollos ya existentes de publicaciones tales como La Protesta, La Vanguardia, Crítica, Noticias Gráficas, El Porteño, Caras y Caretas, entre tantas otras.
EDICIONES 2006
Siguiendo la tradición de la Biblioteca Nacional, este año se profundizará la política de publicaciones. A la revista La Biblioteca, fundada por Paul Groussac, continuada por Borges y retomada a partir del 2004, se añadirán otras colecciones. Por un lado, se prevé la edición de dos nuevos números de la revista, uno de ellos para finales de julio ?acerca de la crítica literaria en Argentina? y otro para el mes de noviembre. Al mismo tiempo, y en el marco de la colección Ensayos y Debates, se publicarán los trabajos ganadores del concurso Jorge B. Rivera que se llevó a cabo el año pasado, así como las conferencias del Ciclo de Pensamiento Contemporáneo I realizado en el 2004. Habrá también novedades en la colección Los Raros, que ha reeditado ya seis obras valiosas (¿Qué es esto? Catilinaria, de Ezequiel Martínez Estrada; Idioma nacional de los argentinos, de Lucien Abeille; Prometeo & Cia, de Eduardo Wilde; El tempe argentino, de Marcos Sastre; Vida de muertos, de Ignacio B. Anzoátegui y Vivos, tilingos y locos lindos de Francisco Grandmontagne), cada una de ellas con prólogos críticos a cargo de distintos estudiosos y escritores. Finalmente, este año también se proyecta retomar otra tradición de la Biblioteca Nacional como es la edición de bibliografías de escritores o colecciones que se atesoran en esta institución. Para ello, se ha dispuesto la creación de la colección Índices y catálogos de la Biblioteca Nacional que, con estudios preliminares que analizarán períodos, biografías, debates, manuscritos y las propias colecciones o autores propuestos, permitirá el acceso de lectores e investigadores a importantes fondos que se encuentran en la Biblioteca a través de su difusión.
ACTIVIDADES CULTURALES*
CINE
1996-2006 PANORAMA DEL CORTO ARGENTINO
La Biblioteca Nacional y La Nave de los Sueños presentan una selección de los cortometrajes más importantes de la última década. Historias originales, grandes ideas en obras premiadas en festivales de Argentina y el mundo. El ciclo se divide en cuatro programas, todos precedidos por el corto El Amigo, de Leonardo Favio.
Viernes 2 de junio: Inauguración del ciclo. En homenaje a uno de los mayores referentes del cine argentino, la Biblioteca Nacional y La Nave de los Sueños presentan El Amigo de Leonardo Favio, su único corto, recientemente hallado tras considerarse perdido por años. El programa contará con la presencia de Pablo Dacal y la Orquesta de Salón con su exquisita mezcla de tango, rock, chanson, folklore latinoamericano y canción popular combinados con temas del propio Leonardo Favio.
Viernes 9 de junio: Corazones abiertos / Encuentros y desencuentros. Amores florecientes y otros olvidados, historias curiosas que pueden llevar a la perdición, tanto de los protagonistas como de espectadores desprevenidos.
Viernes 16 de junio: Goles son amores / En el mes del Mundial, una selección para transpirar las camisetas en cortos tan apasionantes como creativos y futboleros. Como yapa, una inquietante historia de golf (sí, el golf puede ser inquietante).
Viernes 23 de junio: Tiempos modernos / Teléfonos por todas partes, sistemas de comunicación que llevan a la incomunicación, crisis, globalidad y temas de desarrollo en un programa que promete evolución, aunque no es más que una parodia de los tiempos que corren.
Viernes 30 de junio: Fantástico bailable / Terror y fantasía, oscuridad, sueños y pesadillas. Hay sorpresa, hay extravagancia, hay diversión... Un programa especialmente destinado a los amantes de lo onírico, el terror, la ciencia ficción y lo bizarro.
19 a 20.30 hs. Auditorio Jorge Luis Borges.
MÚSICA
LA SCALA FUERA DE LA SCALA
Ciclo de conciertos de música de cámara, bajo la dirección artística de Eduardo Cogorno. Auspicia la Fundación Szterenfeld.
Miércoles 7 de junio: Grupo Buenos Aires Clásico. Obras de Rossini, Ligeti y Mozart por Carlos Céspedes (clarinete), Stella Maris Marrello (flauta), Natalia Silipo (oboe), Ernesto Imsand (fagot) y Marcos Puente Olivera (piano).
Miércoles 21 de junio: Música vocal de Schumann (1810-1856). En conmemoración del 150 aniversario de su muerte, Patricia González (soprano), Hernán Iturralde (barítono) y Claudio Santoro (piano) interpretan el ciclo ?Myrten? op. 25 sobre poemas de Rückert. Dirección: Maestro Guillermo Opitz.
19.30 hs. Auditorio Jorge Luis Borges.
MÚSICA EN PLURAL
Ciclo de conciertos de cámara, organizados por la Biblioteca Nacional y la Dirección Nacional de Música y Danza de la Secretaría de Cultura de la Nación. Coordinación General: Bárbara Civita y Haydée Seibert Francia.
Franz Liszt / Balada Nº 2 en si menor
Alexander Scriabin / Poemas Op.69
Mily Balakirev / Islamey ? Fantasía Oriental
Por Antonio Formaro (piano)
Piotr IlichTchaikovsky / Sexteto Op.70 ?Souvenirs de Florence? para dos violines, dos violas y dos cellos
Por Luis Roggero (violín I), Daniel Robuschi (violín II), Benjamín Bru (viola I), Roberto Calomarde (viola II), Myriam Santucci (cello I) y María Eugenia Castro (cello II).
Domingo 25 de junio, 17.30 hs. Auditorio Jorge Luis Borges.
MÚSICA EN PERSPECTIVAS III
Composición contemporánea argentina. Obras de Mariano Etkin, Guillo Espel, Martín Pavlovsky, Pablo Tarrats, Alejandro Juárez y Carlos Franzetti. ¿Herética o ilusionismo musical? Mejor? Música en perspectivas (conspiración en música de cámara).
Sábado 3 de junio, 17 hs. Auditorio Jorge Luis Borges.
CONFERENCIAS
HOMENAJE A GERARDO PISARELLO
Mesa redonda en homenaje al escritor correntino. Participarán Cristina Iglesias, Carlos Altamirano, Fernando ?Pino? Solanas, Araceli Méndez de Ferreira. Coordina: Lucas Rozenmacher.
Martes 13 de junio, 19 hs. Auditorio Jorge Luis Borges.
LITERATURA Y CRÍTICA SOBRE FINALES DEL SIGLO XX
Ciclo de conferencias de literatura, coordinadas por Noé Jitrik. Adriana Amante expondrá ?Volver a pensar el siglo XIX?.
Miércoles 14 de junio, 19 hs. Auditorio Jorge Luis Borges.
LA LITERATURA ARGENTINA POR ESCRITORES ARGENTINOS
Ciclo de conferencias, dirigido por Sylvia Iparraguirre. Organiza la Biblioteca Nacional con el auspicio del Banco Galicia.
Inauguración y primera conferencia. Héctor Tizón disertará sobre ?La literatura de los no-escritores?.
Jueves 29 de junio, 19 a 20.30 hs. Auditorio Jorge Luis Borges.
TESTIMONIOS DE LA PRESENCIA AFRICANA EN AMÉRICA
El ciclo ofrece diversas perspectivas de la presencia africana en la identidad argentina y latinoamericana, a lo largo de su historia y en los varios ámbitos de la vida concreta, a cargo de especialistas nacionales y extranjeros. Organizado por la Biblioteca Nacional, el Instituto del Desarrollo Humano (Universidad Nacional de General Sarmiento) y el Instituto de Pensamiento Latinoamericano (Universidad Nacional de Tres de Febrero).
El Prof. Daniel Mutombo (Universidad de Mbujimay, República Democrática del Congo) presentará ?Planteos de la lingüística africana y afroamericana?.
Lunes 12 de junio, 19 hs. Auditorio Jorge Luis Borges.
EL FILÓSOFO GRIEGO FRENTE A LA SOCIEDAD DE SU TIEMPO
Coloquio Internacional organizado por el Centro Franco Argentino de Altos Estudios y la Universidad de Buenos Aires. En dicho marco se realizarán dos conferencias en la Biblioteca Nacional.
Jueves 15 de junio: ?Borges y la filosofía griega?. Por Néstor Luis Cordero. Presidirá la mesa el Director de la Biblioteca Nacional, Horacio González, con la presencia de María Kodama.
Viernes 16 de junio: ?Zonas de tensión dialógica: los socráticos y el pensar situado?, por Claudia Mársico; ?Platón frente a Gorgias?, por Graciela Marcos. Presidirá la mesa Carlos Ruta (Universidad Nacional de San Martín), con la presencia del Director de la Biblioteca Nacional, Horacio González.
16 hs. Auditorio Jorge Luis Borges.
EXPOSICIONES
ISIDORO BLAISTEN
CERRADO POR MELANCOLÍA
Isidoro Blaisten nació en 1933, en Concordia, provincia de Entre Ríos. Autor de Cerrado por melancolía, Carroza y Reina y El mago será homenajeado en la Biblioteca Nacional a través de una muestra Bibliohemerográfica.
Lunes a viernes, 9 a 21 hs. Sábados y domingos, 12 a 19 hs. Sala Leopoldo Marechal.
* Todas las actividades son con entrada libre y gratuita.
